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Lengua Castellana y Literatura

Sintaxis PAU: el método para analizar oraciones paso a paso

Método paso a paso para analizar subordinadas en la PAU: delimita proposiciones, identifica el nexo y clasifica con la prueba de sustitución, con ejemplos resueltos.

16 min de lectura
  • lengua castellana
  • sintaxis
  • subordinadas
  • pau
  • selectividad

Sabes qué es una subordinada sustantiva. Sabes que las adjetivas van pegadas a un nombre y las adverbiales expresan una circunstancia. Y aun así, delante de una oración de examen, no sabes por dónde empezar: subrayas nexos al azar, etiquetas la primera proposición como sustantiva porque lleva «que» y te quedas en blanco en cuanto la frase pasa de dos líneas. El problema casi nunca es la teoría, es que te falta un procedimiento fijo que seguir siempre en el mismo orden. Eso es lo que hay en este post: cinco pasos que no cambian de una oración a otra, aplicados a seis oraciones reales con el razonamiento completo a la vista, no solo la etiqueta final.

Un matiz honesto antes de empezar: la terminología exacta (si «adverbial» incluye o no a las causales y condicionales, cómo se llama cada función) varía algo según la comunidad autónoma, porque cada universidad publica sus propias orientaciones. El procedimiento de este post funciona en todas; contrasta siempre los nombres exactos con la guía oficial de tu territorio. Si no sabes quién organiza tu prueba, en cómo funciona la PAU 2027 está explicado por comunidad.

Qué te va a pedir el examen

El enunciado del comentario sintáctico casi nunca cambia de verbos. Estos son los que te vas a encontrar, y cada uno exige un paso distinto del procedimiento:

  • Segmenta o delimita la oración en las proposiciones que la forman.
  • Clasifica cada subordinada (sustantiva, adjetiva o adverbial) y, si aplica, coordinada o yuxtapuesta.
  • Identifica el nexo y di si es conjunción o relativo.
  • Señala la función sintáctica de cada proposición dentro de la principal.
  • Justifica la clasificación, no solo la des: la mayoría de criterios de corrección puntúan el razonamiento, no solo la etiqueta.

El procedimiento: cinco pasos antes de etiquetar nada

El error más caro no es no saber sintaxis, es empezar a poner etiquetas sin haber hecho antes este trabajo previo. En orden, siempre:

Paso 1: encuentra el verbo principal

Antes de tocar nada, localiza el verbo que no depende de ningún nexo subordinante: el que sostiene la oración entera, aunque esté al final o en medio de la frase. Un truco que funciona casi siempre: tapa mentalmente todo lo que empiece por un nexo subordinante (que, si, cuando, porque, aunque, donde, quien, el cual…) hasta que solo quede un fragmento con verbo propio y sin ningún nexo delante. Ese verbo es el núcleo; todo lo demás cuelga de él, directa o indirectamente.

Paso 2: delimita las proposiciones

Cuenta los verbos en forma personal. Dos matices que se olvidan siempre y hacen contar mal:

  • Una perífrasis verbal («tenía que salir», «va a llover») y un tiempo compuesto («había estudiado») cuentan como un solo verbo, no como dos.
  • Un infinitivo, un gerundio o un participio pueden ser núcleo de una subordinada sin nexo visible («Quiero aprobar en junio»); anótalos también.

Con los verbos contados, marca mentalmente (o con corchetes, si estás en el examen) dónde empieza y dónde acaba cada proposición. Sin este paso es imposible clasificar bien una oración con varias subordinadas anidadas.

Paso 3: decide si el nexo es relativo o conjunción

Esta es la comprobación que más puntos salva y la que casi nadie hace de forma sistemática. Ante un «que» (o un «cuando», un «donde», un «como»), pregúntate dos cosas:

  • ¿Tiene antecedente? ¿Hay un nombre justo antes al que ese nexo se refiere? («el libro que leí»: el antecedente es «libro»).
  • ¿Se puede sustituir por «el cual»/«la cual» sin romper el sentido?

Si las dos respuestas son sí, es un relativo: tiene función propia dentro de su proposición (sujeto, complemento directo, complemento circunstancial…) además de conectar. Si no hay antecedente y no admite «el cual», es una conjunción: solo conecta, no tiene función sintáctica propia.

Paso 4: aplica la prueba de sustitución

Con el nexo ya clasificado, decide el tipo sustituyendo toda la proposición subordinada:

  • Por «eso» o «lo»: si funciona, es sustantiva («Confío en que aprobarás» → «Confío en eso»).
  • Por un adjetivo, cuando la proposición acompaña a un nombre (su antecedente): es adjetiva («el examen que hicimos ayer» → «el examen aquel»).
  • Por un adverbio (allí, entonces, así), cuando expresa tiempo, lugar o modo: es adverbial propia.

Las adverbiales que expresan causa, condición, concesión, finalidad o consecuencia (las llamadas «impropias») no siempre admiten un adverbio único de sustitución: se identifican mejor por la relación de sentido y por el nexo (porque, si, aunque, para que, así que). Algunos manuales las siguen llamando «adverbiales»; otros, siguiendo a la Nueva gramática de la RAE, prefieren nombrarlas directamente «causales», «condicionales», «concesivas»… Usa la terminología que pida tu criterio de corrección; el análisis de fondo es el mismo.

Paso 5: asigna la función dentro de la principal

Con el tipo decidido, la función suele salir sola:

  • Las sustantivas hacen funciones de sustantivo: sujeto, complemento directo, complemento de régimen, atributo, complemento del nombre o del adjetivo…
  • Las adjetivas son siempre complemento del nombre de su antecedente. Distingue si son especificativas (sin comas, restringen: «los alumnos que estudiaron aprobaron», solo esos) o explicativas (entre comas, añaden información no esencial: «los alumnos, que estudiaron, aprobaron», se entiende que todos estudiaron).
  • Las adverbiales funcionan como un complemento circunstancial (las propias) o expresan directamente la relación lógica que las nombra (las impropias).

Seis oraciones resueltas paso a paso

Aquí está el procedimiento aplicado con el razonamiento completo, no solo la solución.

1. Sustantiva de sujeto: cuando el «que» no señala a nadie

«Es evidente que el clima está cambiando.»

  1. Verbos: «es» y «está cambiando» (perífrasis, un solo verbo). Dos proposiciones.
  2. Verbo principal: «es», con atributo «evidente».
  3. Nexo «que»: no tiene antecedente (ningún nombre justo antes al que se refiera) ni admite «el cual». Es conjunción.
  4. Sustitución: «Eso es evidente» funciona → sustantiva.
  5. Función: sujeto de «es evidente». Es una oración con verbo copulativo y sujeto oracional, no una oración impersonal sin sujeto.

2. Sustantiva de complemento de régimen: el «que» detrás de preposición

«Confío en que aprobarás el examen.»

  1. Verbos: «confío», «aprobarás». Dos proposiciones.
  2. Verbo principal: «confío».
  3. Nexo «que»: sin antecedente, conjunción.
  4. Sustitución: «Confío en eso» funciona (con la preposición delante) → sustantiva.
  5. Función: término de la preposición «en», que junto a ella forma el complemento de régimen de «confiar en». No es complemento directo: «confiar» no admite CD sin preposición.

3. Adjetiva especificativa y explicativa: la coma cambia el sentido

«Los alumnos que estudiaron a diario aprobaron el examen.» (sin comas)

  1. Verbos: «estudiaron», «aprobaron». Dos proposiciones.
  2. Nexo «que»: antecedente «alumnos», admite «los cuales». Relativo.
  3. Sustitución: «los alumnos aplicados aprobaron» funciona → adjetiva.
  4. Función: complemento del nombre de «alumnos»; dentro de su proposición, «que» es sujeto de «estudiaron».
  5. Es especificativa: no lleva comas y restringe de qué alumnos hablamos (los que estudiaron a diario, dando a entender que otros quizá no).

«Los alumnos, que habían estudiado a diario, aprobaron el examen.» (con comas)

Mismo análisis de nexo y función, pero al llevar comas es explicativa: no selecciona un subgrupo, añade una información adicional sobre todos los alumnos de los que ya se hablaba. Quitar la proposición no cambia a quién nos referimos.

4. El «que» relativo frente al «que» conjunción

«El profesor que corrige el examen es muy exigente.»

Nexo «que»: antecedente «profesor», admite «el cual» («el profesor, el cual corrige el examen…»). Es relativo, y dentro de su proposición es sujeto de «corrige». No se puede sustituir por «eso» («el profesor eso es exigente» no funciona): no es sustantiva, es adjetiva especificativa, complemento del nombre de «profesor».

«El profesor dice que el examen es muy exigente.»

Nexo «que»: no hay un nombre justo antes al que se refiera («dice» no es un nombre), y no admite «el cual». Es conjunción. Sí funciona «eso»: «el profesor dice eso». Es sustantiva, complemento directo de «dice».

Mismo verbo de origen («profesor»), misma palabra de enlace («que»): lo único que cambia es la posición respecto al antecedente, y eso basta para que sea un tipo distinto de subordinada.

5. «Cuando» no siempre es adverbial

«Cuando terminé el examen, salí aliviado.»

Nexo «cuando»: no tiene antecedente (ningún nombre al que se refiera). Sustitución por adverbio: «Entonces salí aliviado» funciona. Es adverbial temporal, complemento circunstancial de tiempo de «salí».

«No olvido el día cuando aprobé la selectividad.»

Nexo «cuando»: aquí sí hay antecedente, «el día», justo delante, y «cuando» equivale a «en el que» («el día en el que aprobé la selectividad»). Es relativo. La proposición entera («cuando aprobé la selectividad») es complemento del nombre de «día»: adjetiva, no adverbial. El error más frecuente con «cuando» es no comprobar si hay un nombre de tiempo justo delante antes de darla por adverbial; lo mismo pasa con «donde» (¿hay un lugar antes?) y con «como» (¿hay un modo o manera antes?).

6. Una oración larga, proposición a proposición

«Aunque el texto parecía sencillo, los alumnos que no habían practicado antes no identificaron que la última proposición era una subordinada adjetiva.»

  1. Verbos: parecía, habían practicado, identificaron, era. Cuatro verbos, cuatro proposiciones.
  2. Verbo principal: «identificaron» es el único que no está introducido por ningún nexo subordinante; su sujeto es «los alumnos que no habían practicado antes» y su complemento directo es «que la última proposición era una subordinada adjetiva».
  3. Delimitación: [Aunque el texto parecía sencillo], los alumnos [que no habían practicado antes] no identificaron [que la última proposición era una subordinada adjetiva].
  4. Proposición 1, «Aunque el texto parecía sencillo»: nexo «aunque», sin antecedente, no sustituible por «eso» ni por adjetivo. Expresa un obstáculo que no impide lo dicho en la principal: adverbial concesiva. Compruébalo moviéndola al final («los alumnos no identificaron…, aunque el texto parecía sencillo») sin que se rompa el sentido; con un «pero» coordinante ese movimiento no funciona, que es como se distingue de una coordinada adversativa.
  5. Proposición 2, «que no habían practicado antes»: nexo «que» con antecedente «alumnos», relativo, sujeto de «habían practicado». Adjetiva especificativa, complemento del nombre de «alumnos» (no todos los alumnos, solo los que no habían practicado).
  6. Proposición 4, «que la última proposición era una subordinada adjetiva»: nexo «que» sin antecedente, conjunción. Sustituible por «eso»: «no identificaron eso». Sustantiva, complemento directo de «identificaron».

Fíjate en el orden real de trabajo: primero el verbo principal, luego las proposiciones que cuelgan de él (una a cada lado, en este caso), y solo al final la etiqueta de cada una. Ir al revés —etiquetar la primera proposición que ves— es lo que hace que una oración de cuatro proposiciones se convierta en un bloqueo.

Para llevarte

  • Antes de etiquetar nada, localiza el verbo principal: el único que no depende de ningún nexo.
  • Cuenta los verbos para saber cuántas proposiciones hay; las perífrasis y los tiempos compuestos cuentan como uno solo.
  • Todo «que» (y todo «cuando», «donde», «como») puede ser relativo, con antecedente y función propia, o conjunción, sin ninguna de las dos cosas. Compruébalo siempre antes de clasificar.
  • La prueba de sustitución decide el tipo: por «eso» → sustantiva; por un adjetivo con antecedente → adjetiva; por un adverbio o por su relación de sentido → adverbial.
  • La coma cambia el significado de una adjetiva: sin comas restringe (especificativa), con comas añade (explicativa).
  • En una oración larga, clasifica proposición por proposición, nunca la frase entera de un vistazo.

Errores que restan

  • Etiquetar sin delimitar antes. Poner «sustantiva» o «adjetiva» sobre un trozo de frase sin haber marcado primero dónde empieza y acaba cada proposición lleva a mezclar los límites y a fallar la función.
  • Tratar todo «que» como si nunca tuviera función propia. El «que» relativo (con antecedente) es sujeto, complemento directo o cualquier otra función dentro de su proposición; el «que» conjunción no tiene ninguna. Confundirlos hace fallar tanto el tipo como la función.
  • Dar por adverbial toda subordinada introducida por «cuando» (o «donde», «como»). Si hay un nombre de tiempo, lugar o modo justo delante al que se refiere, es relativo y la subordinada es adjetiva, no adverbial.
  • Confundir una subordinada sustantiva de sujeto o de complemento directo con una adverbial causal. Con verbos de sentimiento u opinión («alegrar», «molestar», «sostener», «decir»), la subordinada con «que» casi siempre es el sujeto o el complemento directo, no la causa, aunque el significado se parezca a una explicación.
  • Bloquearse ante oraciones largas por intentar clasificarlas de un vistazo. Sin contar verbos y delimitar proposición por proposición, es prácticamente imposible analizar bien una oración con tres o cuatro subordinadas.

Autochequeo

1. «Cuando el examen terminó, los alumnos que habían repasado bien notaron que el texto no era tan difícil como parecía.» ¿Cuántas proposiciones tiene esta oración? a) 3 b) 4 c) 5 d) 6

Respuesta: c. Cinco verbos: terminó, habían repasado, notaron, era, parecía. La comparativa «como parecía» (equivalente a «como parecía [de difícil]») es una proposición más, la que casi todo el mundo pierde por no delimitar hasta el final de la frase.

2. ¿Qué función cumple «que» en «El examen que hicimos ayer fue muy largo»? a) Conjunción subordinante sustantiva b) Relativo, sujeto de «hicimos» c) Relativo, complemento directo de «hicimos» d) Adverbio de modo

Respuesta: c. «Que» tiene antecedente («examen») y función propia dentro de su proposición: «hicimos el examen» (nosotros, sujeto tácito, hicimos el examen, complemento directo). El distractor típico es quedarse en «es relativo» sin comprobar qué función hace dentro de su propia proposición.

3. «Llegó el momento cuando todos temían.» ¿Qué tipo de subordinada es «cuando todos temían»? a) Adverbial temporal, complemento circunstancial de «llegó» b) Adjetiva (de relativo), complemento del nombre «momento» c) Sustantiva, sujeto de «llegó» d) Adverbial concesiva

Respuesta: b. Hay un antecedente justo delante, «el momento», y «cuando» equivale a «en el que». Es exactamente el error que más se repite: dar la subordinada por adverbial solo porque lleva «cuando», sin comprobar si tiene antecedente.

4. «Le molesta que lleguen tarde.» ¿Qué función cumple «que lleguen tarde»? a) Adverbial causal: explica por qué le molesta b) Sustantiva, sujeto de «molesta» c) Adjetiva, complemento de «le» d) Coordinada

Respuesta: b. Sustituye por «eso»: «Eso le molesta» funciona. «Molestar» se comporta como «gustar»: el sujeto va pospuesto y suele ser una proposición sustantiva, no una causa gramatical aunque el significado se le parezca.

5. «Los profesores, que corrigen con criterios oficiales, valoran mucho el paso a paso.» ¿Qué implica que esta adjetiva lleve comas? a) Que es especificativa: solo algunos profesores corrigen así b) Que es explicativa: añade información no esencial sobre los profesores ya mencionados c) Que es en realidad una sustantiva, sujeto de «valoran» d) Que es una adverbial de modo

Respuesta: b. Las comas marcan explicativa: no selecciona un subgrupo de profesores, añade un dato sobre todos los que ya se estaban mencionando. Sin comas cambiaría el sentido a «solo los que corrigen así».

6. «El alumno tenía que repasar la sintaxis antes de que empezara el examen.» ¿Cuántos verbos hay? a) 2 b) 3 c) 4

Respuesta: a. «Tenía que repasar» es una perífrasis de obligación y cuenta como un solo verbo; el segundo es «empezara», dentro de la subordinada temporal introducida por «antes de que». Contar «tenía» y «repasar» por separado es el error de no reconocer una perífrasis antes de delimitar.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se analiza una oración subordinada paso a paso?

Localiza primero el verbo principal (el que no depende de ningún nexo). Cuenta los verbos para delimitar las proposiciones. Decide si cada nexo es relativo (con antecedente y función propia) o conjunción. Aplica la prueba de sustitución (por «eso» si es sustantiva, por un adjetivo si es adjetiva, por un adverbio o por su relación de sentido si es adverbial). Asigna por último la función dentro de la principal. Siempre en ese orden: etiquetar antes de delimitar es la causa más frecuente de error.

¿Cómo distingo el «que» relativo del «que» conjunción?

Comprueba si tiene antecedente (un nombre justo antes al que se refiera) y si admite sustituirse por «el cual»/«la cual». Si las dos cosas funcionan, es relativo y tiene función propia dentro de su proposición. Si no, es conjunción y solo conecta, sin función sintáctica propia.

¿«Cuando» es siempre una subordinada adverbial?

No. Si hay un nombre de tiempo justo delante al que «cuando» se refiere («el día cuando…», «el momento cuando…»), es un relativo y la subordinada es adjetiva, complemento de ese nombre. Solo es adverbial temporal cuando no tiene antecedente y modifica directamente al verbo principal. Lo mismo pasa con «donde» (lugar) y «como» (modo).

¿Cómo distingo una subordinada adjetiva especificativa de una explicativa?

Por la coma. Sin comas, especificativa: restringe de qué elemento hablamos («los alumnos que estudiaron aprobaron», solo esos). Con comas, explicativa: añade información no esencial sobre algo ya identificado («los alumnos, que estudiaron, aprobaron», se entiende que todos estudiaron).

¿La sintaxis puntúa igual en todas las comunidades?

No. Cada universidad publica sus propias orientaciones y criterios de corrección, y tanto el peso de la pregunta como la terminología exacta (por ejemplo, si las causales y condicionales se llaman «adverbiales» o se nombran directamente por su relación) varían. Consulta siempre la guía oficial de la comisión organizadora de tu comunidad.

Cómo entrenarlo

Si quieres el resumen exprés de estos mismos conceptos antes de entrar en detalle, hay una primera vuelta en la sección de sintaxis de cuánto dura la nota de la PAU; este post va bastante más allá, con el procedimiento completo en cinco pasos y seis oraciones resueltas con el razonamiento a la vista, no solo la etiqueta. Y si lo que te toca ahora es la parte de literatura del mismo bloque, tienes el mismo método aplicado en la Generación del 27 y la literatura de posguerra.

Para entrenar el reconocimiento de términos gramaticales básicos (sujeto, clases de palabras, función sintáctica) tienes el Trivial del arcade: con la batería de Lengua puedes repasar sujeto, predicado y funciones sueltas, pero hay que decirlo con honestidad, no repasa la clasificación de subordinadas que acabas de ver aquí. Para eso, la herramienta es este procedimiento aplicado a oraciones reales de tu comunidad, mejor con los criterios oficiales de corrección delante; en los simulacros de la PAU tienes cronometraje real para meterlo en condiciones de examen, con el mismo enfoque de razonamiento visible que usamos en el comentario de texto de Historia de España.

El rival aquí es la prueba, no tú: la sintaxis es de las preguntas más mecanizables de todo el examen de Lengua. Con estos cinco pasos bien entrenados, deja de ser una lotería. Apunta cada oración que se te tuerza en una libreta donde el fallo se queda con su análisis corregido al lado: en sintaxis los errores se repiten y se agotan rápido.

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