Rosa de vientos: frecuencias, calmas y velocidades
Interpreta una rosa de vientos con datos originales: procedencia del aire, frecuencias con y sin calmas y medias ponderadas sin confundir dirección y rapidez.
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¿Un viento del norte se dirige hacia el norte?
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No. La dirección meteorológica indica la procedencia. Un viento del norte sopla desde el norte hacia el sur, según la orientación del esquema.
¿El sector más frecuente tiene necesariamente más velocidad?
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No. Frecuencia y velocidad son variables distintas. Necesitas datos de rapidez para comparar su intensidad.
¿Puedo excluir las calmas sin indicarlo?
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No. Cambia el denominador. Debes aclarar si el porcentaje se calcula sobre todas las observaciones o solo sobre las que tienen viento clasificado.
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El brazo más largo de una rosa de vientos no significa necesariamente que por allí sople el viento más rápido. Depende de qué represente la leyenda: número de observaciones, porcentaje, intervalos de velocidad u otra variable. Antes de comentar el dibujo hay que identificar esa medida.
En esta práctica utilizaremos una tabla inventada de cien observaciones tomadas con el mismo procedimiento y duración. No describe una estación real ni pretende resumir el clima de Navarra. Su objetivo es aprender a explicar procedencia, frecuencia y velocidad sin convertirlas en una sola magnitud.
La dirección indica de dónde viene el aire
El glosario de AEMET define el viento mediante dirección y velocidad, y señala que la dirección meteorológica expresa la procedencia. También diferencia velocidad media y racha.
En el esquema de esta práctica, norte se sitúa arriba. Un viento del norte llega desde la parte superior y avanza hacia el sur. El sector norte de la rosa clasifica su procedencia; no dibuja automáticamente una flecha de desplazamiento hacia el norte.
Este dato básico evita invertir una explicación de transporte. No basta con conocer los puntos cardinales: hay que saber qué convención utiliza el gráfico. Una figura de trayectorias podría representar destinos, pero entonces necesitaría una leyenda distinta.
Ejercicio 1: construir los porcentajes de la rosa
La tabla ficticia registra norte, veinte observaciones; este, diez; sur, quince; oeste, treinta y cinco; calmas, veinte. Para simplificar, solo se emplean cuatro sectores y una categoría de calma definida por el ejercicio.
Comprueba el total: 20 + 10 + 15 + 35 + 20 = 100. Sobre todas las observaciones, las frecuencias son 20 %, 10 %, 15 %, 35 % y 20 %, respectivamente.
El oeste es la procedencia más frecuente entre los sectores con viento. No podemos decir que haya viento del oeste el 35 % del año: la tabla reúne cien observaciones y no fija que representen de forma adecuada todas las horas y estaciones del año.
Ahora el gráfico elimina las calmas y normaliza únicamente los ochenta registros con dirección. Recalcula cada porcentaje.
Norte: 20/80 × 100 = 25 %. Este: 12,5 %. Sur: 18,75 %. Oeste: 43,75 %. La suma vuelve a ser 100 %, pero el denominador es otro.
No han aparecido nuevas observaciones del oeste. Su número sigue siendo treinta y cinco. La diferencia entre 35 % y 43,75 % procede de excluir veinte registros del conjunto de referencia.
Corrige esta afirmación: «La nueva rosa demuestra que el viento del oeste aumentó». No compara dos momentos; compara dos formas de presentar los mismos datos. Para hablar de aumento temporal necesitaríamos otra serie y un criterio de comparación equivalente.
Ejercicio 2: frecuente no significa rápido
Añadimos la rapidez media de los registros de cada sector: norte, 4 m/s; este, 8 m/s; sur, 6 m/s; oeste, 2 m/s. En el modelo asignamos rapidez cero a las veinte calmas.
El oeste conserva la mayor frecuencia, pero tiene la menor rapidez media entre los cuatro sectores con viento. El este aparece menos veces y tiene la mayor rapidez media. No hay contradicción porque estamos comparando dos variables diferentes.
Calcula la rapidez media de las cien observaciones. Debemos ponderar por el número de registros, no promediar las cuatro medias sectoriales sin más.
La suma ponderada es 20 × 4 + 10 × 8 + 15 × 6 + 35 × 2 + 20 × 0 = 320. Al dividir entre cien obtenemos 3,2 m/s.
Si calculamos la media solo de los ochenta registros con dirección, el resultado es 320/80 = 4 m/s. Otra vez cambia el denominador, no los registros originales.
La media simple de las cuatro velocidades sectoriales sería (4 + 8 + 6 + 2)/4 = 5 m/s. Responde a otro reparto, en el que los sectores pesarían lo mismo. No es la media de nuestras observaciones porque tienen frecuencias distintas.
La operación anterior calcula rapidez media escalar. No calcula un vector medio de viento. Para un vector debemos considerar componentes y signos; vientos de sentidos opuestos pueden compensarse parcialmente. No es correcto interpretar 3,2 m/s como una flecha con una dirección deducida de ese único número.
Ejercicio 3: qué datos faltan para hablar de rachas
Un informe ficticio añade: «La velocidad media de los registros del este fue 8 m/s». Un estudiante escribe: «La racha máxima fue 8 m/s». ¿Es una conclusión válida?
No. La media no determina el máximo. Puede haber varias distribuciones de valores con esa misma media. La información sobre rachas necesita su propia medida y procedimiento.
Para ilustrarlo sin reproducir datos reales, imagina dos pequeñas series de tres valores: 8, 8 y 8; y 4, 8 y 12. Ambas tienen media 8, pero sus máximos son diferentes. Estas series son una demostración aritmética; no representan mediciones de racha de una estación.
Ahora compara dos periodos ficticios de cien observaciones cada uno. En A hay treinta y cinco del oeste y en B cuarenta. La frecuencia sobre todas las observaciones pasa de 35 % a 40 %: aumenta cinco puntos porcentuales.
El aumento relativo del número de observaciones del oeste es 5/35 × 100 ≈ 14,3 %. No es un aumento del 5 % ni demuestra que la rapidez media haya crecido.
Si B utiliza otro número de observaciones, el recuento absoluto deja de bastar. Por ejemplo, cuarenta registros del oeste entre doscientos representan 20 %, menos que 35 % en A. La cantidad y la proporción responden a preguntas diferentes.
Una pauta para comentar el gráfico completo
Empieza por indicar periodo, total de registros, categorías y significado de la longitud de los brazos. Después identifica el sector predominante y el tratamiento de las calmas. Solo añade comentarios sobre rapidez si la leyenda o la tabla aporta esa variable.
La guía de vocabulario y mapas de Geografía ayuda a organizar descripción e interpretación. Aquí la evidencia es una distribución de observaciones, no un mapa de isobaras ni una explicación causal completa de la circulación.
No deduzcas un régimen climático entero a partir de la rosa ficticia. Tampoco atribuyas una causa al oeste predominante sin información sobre localización, relieve y periodo. Una descripción precisa puede ser útil aunque no permita resolver todas las causas.
Por último, comprueba que las categorías cubren el conjunto y no se solapan. Si una leyenda incluye direcciones intermedias, no debes sumarlas dos veces como si pertenecieran simultáneamente a dos brazos. El esquema de cuatro sectores simplifica esta cuestión, pero no elimina la necesidad de leer la clasificación.
Preguntas frecuentes
¿Un viento del norte se dirige hacia el norte?
No. La dirección meteorológica indica la procedencia. Un viento del norte sopla desde el norte hacia el sur, según la orientación del esquema.
¿El sector más frecuente tiene necesariamente más velocidad?
No. Frecuencia y velocidad son variables distintas. Necesitas datos de rapidez para comparar su intensidad.
¿Puedo excluir las calmas sin indicarlo?
No. Cambia el denominador. Debes aclarar si el porcentaje se calcula sobre todas las observaciones o solo sobre las que tienen viento clasificado.
Escribe el denominador junto a cada porcentaje
Recalcula la frecuencia del oeste con y sin calmas y añade la velocidad media de ese sector en una columna diferente. Así evitarás mezclar persistencia e intensidad. Guarda el contraste en la libreta de errores y consulta la ficha de Geografía de Navarra, disponible para comprar, para continuar con interpretación de gráficos.
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