Cuyo y cuya: concordancia y corrección con ejercicios
Practica cuyo, cuya, cuyos y cuyas con pares originales. Identifica el antecedente, decide la concordancia y corrige que su sin alterar la relación expresada.
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¿Cuyo concuerda con el antecedente?
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No. Su género y número dependen del sustantivo al que determina dentro de la subordinada: Elena, cuyos libros; los autores, cuya novela.
¿Cuyo solo expresa propiedad material?
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No. También expresa otras relaciones que pueden formularse mediante un complemento con de, como la aprobación de un proyecto o las consecuencias de una decisión.
¿Hay que escribir cuyo con tilde?
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El determinante relativo posesivo cuyo es átono y se escribe sin tilde. No debe confundirse con el interrogativo cúyo, de uso diferente.
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Una terminación correcta puede esconder un análisis equivocado. En «Elena, cuyos libros hemos leído, participará en el encuentro», alguien puede elegir cuyos por intuición y seguir creyendo que concuerda con Elena. El ejercicio deja de funcionar cuando el antecedente y el nombre siguiente cambian de género o de número en direcciones distintas.
Aquí vas a resolver parejas originales y a revisar una reformulación. El objetivo es explicar dos relaciones: a quién remite el relativo y qué sustantivo determina. No son preguntas de una convocatoria oficial; son práctica para escribir una justificación comprobable.
La referencia y la concordancia hacen trabajos distintos
La entrada cuyo del Diccionario panhispánico de dudas distingue el antecedente, que expresa el poseedor, del sustantivo posterior, con el que concuerda el determinante. La relación no se limita a una propiedad material. En el registro culto deben evitarse construcciones relativas como que su cuando reproducen esta relación.
Trabaja con dos marcas: rodea el antecedente y subraya el nombre que aparece después de cuyo. La primera marca te permite reconstruir el vínculo de significado; la segunda decide la terminación. Separarlas evita que la cercanía de un nombre o el sexo de una persona sustituyan al razonamiento gramatical.
Observa «Los autores, cuya novela recibió el premio, saludaron al público». La novela es de los autores, pero cuya aparece en femenino singular porque determina novela. Los autores son varios; eso no convierte una única novela en varias. Tampoco hace falta que el antecedente sea femenino.
Primera práctica: completa cuatro huecos
Completa estas frases y justifica cada respuesta mediante el sustantivo posterior:
- Elena, ___ libros analizamos ayer, vendrá mañana.
- Los autores, ___ novela analizamos ayer, vendrán mañana.
- El edificio, ___ ventanas dan al patio, permanecerá cerrado.
- Las investigadoras, ___ informe hemos consultado, responderán a las preguntas.
Las soluciones son cuyos libros, cuya novela, cuyas ventanas y cuyo informe. La serie obliga a pasar por masculino plural, femenino singular, femenino plural y masculino singular. No se resuelve aplicando una misma terminación a todos los antecedentes personales ni a todos los antecedentes plurales.
En la tercera oración, el edificio es masculino singular y ventanas femenino plural. Este desacuerdo entre los rasgos de ambos nombres es deliberado: muestra dónde está el controlador de la concordancia. En la cuarta, las investigadoras es femenino plural, pero informe masculino singular. Si escribes cuyas informe, has seguido al antecedente y has dejado sin concordancia el grupo nominal de la subordinada.
Una justificación breve y suficiente sería: «Cuyo remite a las investigadoras y determina informe; por eso adopta masculino singular». Decir solo «concuerda» deja pendiente con qué elemento lo hace.
Segunda práctica: reconstruye la relación con de
Transforma la información de cada pareja en una oración de relativo con cuyo. Mantén el significado y no añadas relaciones nuevas.
A. Presentamos un proyecto. La aprobación del proyecto depende del pleno.
Solución: «Presentamos un proyecto cuya aprobación depende del pleno». No se afirma que el proyecto posea físicamente la aprobación. Se mantiene la relación que expresaba del proyecto. Esa reconstrucción permite comprobar que el relativo no funciona únicamente con libros, casas o dinero.
B. Visitamos una biblioteca. En las salas de la biblioteca se conserva la colección.
Solución: «Visitamos una biblioteca en cuyas salas se conserva la colección». La preposición en corresponde al lugar donde se conserva la colección. Cambiarla por de produciría otro grupo y no conservaría por sí solo la organización del enunciado.
C. Hablamos de unas decisiones. Las consecuencias de las decisiones todavía se estudian.
Solución: «Hablamos de unas decisiones cuyas consecuencias todavía se estudian». La pluralidad de consecuencias determina cuyas. Si sustituyes ese nombre por alcance, obtendrás «unas decisiones cuyo alcance todavía se estudia». También debes modificar el verbo porque ahora el sujeto de la subordinada es singular.
Este último cambio demuestra que revisar una terminación no basta: una modificación del nombre puede exigir reajustar otra concordancia en la oración. Comprueba el grupo completo y después el verbo.
Tercera práctica: corrige sin cambiar quién participa
Revisa «Conocimos a una fotógrafa que sus imágenes aparecieron en la exposición». Una corrección adecuada para el registro formal es «Conocimos a una fotógrafa cuyas imágenes aparecieron en la exposición».
No sería equivalente «Conocimos a una fotógrafa que apareció en la exposición». Esta segunda versión puede ser gramatical, pero cambia el participante que aparece: antes eran las imágenes y ahora es la fotógrafa. La corrección de un ejercicio debe respetar la información de partida, no limitarse a fabricar una frase posible.
Tampoco debes conservar simultáneamente cuyas y sus: «cuyas sus imágenes» acumula determinantes sin resolver la estructura. Identifica primero la relación entre la fotógrafa y las imágenes; después construye el grupo necesario.
Para integrar estas comprobaciones en un análisis más amplio, consulta la guía de sintaxis y análisis de oraciones. Esta práctica se concentra en la referencia y la concordancia del determinante relativo, no en clasificar todas las subordinadas.
Autocorrección con una prueba de contraste
Escribe dos versiones de una frase: una con antecedente singular y nombre poseído plural; otra con antecedente plural y nombre poseído singular. Si mantienes la misma terminación sin comprobar el nombre, el contraste señalará el error.
En la libreta de errores registra la frase inicial, el nombre que controla la concordancia y la versión corregida. Añade una última comprobación: ¿has conservado la información original? Esa pregunta detecta las reformulaciones que arreglan la forma a costa de cambiar el sentido.
No hace falta recargar la explicación con etiquetas que no aplicas. Es más útil señalar antecedente, sustantivo determinado y relación entre ambos, y demostrar cada decisión con una transformación controlada.
Preguntas frecuentes
¿Cuyo concuerda con el antecedente?
No. Su género y número dependen del sustantivo al que determina dentro de la subordinada: Elena, cuyos libros; los autores, cuya novela.
¿Cuyo solo expresa propiedad material?
No. También expresa otras relaciones que pueden formularse mediante un complemento con de, como la aprobación de un proyecto o las consecuencias de una decisión.
¿Hay que escribir cuyo con tilde?
El determinante relativo posesivo cuyo es átono y se escribe sin tilde. No debe confundirse con el interrogativo cúyo, de uso diferente.
Domina la relación antes de elegir la terminación
Vuelve a las parejas Elena/libros y autores/novela y explica por qué cambian en sentidos opuestos. Si puedes justificar las cuatro formas con el sustantivo posterior, pasa a otras subordinadas en el curso de Lengua de Andalucía. Conserva una corrección razonada, además de la respuesta final.
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