tema 02 de 03 · Lengua Castellana y Literatura II
Sintaxis de la oración compuesta
Es la pregunta más mecánica del examen: no depende de haber leído nada ni de la inspiración, sino de un procedimiento fijo que se repite igual con cada oración. Cae siempre, casi siempre con una subordinada de relativo o una sustantiva de complemento directo, y por eso es de los puntos más rentables de preparar.
Qué te va a pedir el examen
- «Analice sintácticamente» un fragmento del texto: la relación entre las oraciones y las funciones dentro de cada una, «hasta el nivel de las palabras».
- «Identifique y explique las relaciones sintácticas que se establecen entre las oraciones» del fragmento.
- «Indique la función» de un sintagma o de una subordinada concreta, razonando con pruebas (sustitución, concordancia, régimen).
- «Localice una pasiva refleja y transfórmela en activa», o «explique el valor de se» distinguiendo la pasiva refleja de la impersonal.
- «Explique la diferencia» entre dos oraciones casi idénticas, o «construya una oración» con una estructura pedida.
1 Antes de analizar: cuenta los verbos y no partas las perífrasis
Una oración compuesta tiene tantas proposiciones como verbos en forma personal, así que el primer paso es siempre el mismo: localizar los verbos conjugados. Los infinitivos, gerundios y participios no cuentan como proposición independiente, y una perífrasis verbal es un único núcleo aunque tenga dos palabras: tener que, deber y poder más infinitivo (modales); empezar a, ir a, volver a, acabar de y dejar de más infinitivo, o seguir y estar más gerundio (aspectuales). «Acaba de aprobar», «siguen cargando» y «tenemos que lidiar» son un verbo cada uno.
La prueba para no confundir una perífrasis con dos verbos: en la perífrasis el auxiliar ha perdido su significado propio y el infinitivo no se puede sustituir por eso. «Quiero estudiar» admite «quiero eso», luego no es perífrasis sino una subordinada sustantiva de CD; «acabo de estudiar» no admite «acabo de eso», luego sí lo es. Y «quiero que vengas», con un que y un cambio de sujeto, tampoco es perífrasis por mucho que veas dos verbos seguidos.
Con los verbos contados, busca los nexos (que, quien, cuando, porque, si, aunque, para que, pero, y…) y delimita cada proposición. Si las proposiciones están al mismo nivel unidas por conjunción, es coordinación: copulativa (y, ni), adversativa (pero, sino), disyuntiva (o), distributiva (ya… ya), explicativa (es decir). Si van al mismo nivel sin nexo, solo con coma o punto y coma, es yuxtaposición, y conviene decir qué relación lógica sugiere la puntuación. Si una depende de otra y cumple una función dentro de ella, es subordinación, y ahí empieza el trabajo de verdad.
2 Sustantivas: si puedes decir «eso», ya sabes qué es
Una subordinada sustantiva equivale a un sustantivo, y la prueba es sustituirla por eso: «Creo que la propuesta es razonable» es «creo eso». Puede hacer de sujeto («Que la industria promueva estos productos no sorprende a nadie»), de CD («Imagino que aquel niño se ha convertido en esa persona»), de atributo («Su deseo era que todos aprendieran»), de complemento de régimen («Se olvidó de que había una reunión») o de complemento del nombre («la esperanza de que vuelva»). Etiquetar «sustantiva» sin la función deja la respuesta a medias.
Sus nexos son que, si y los interrogativos (qué, quién, dónde, cuándo, cómo), o bien un infinitivo. Las introducidas por si o por un interrogativo con tilde son las interrogativas indirectas: «No sé si vendrá», «Me gustaría saber dónde ha quedado aquel niño». Y el que de una sustantiva es conjunción: solo enlaza, no desempeña ninguna función dentro de su oración. Esa es la diferencia con el que relativo de la sección siguiente.
Un caso que despista: con verbos como gustar, preocupar, parecer o interesar, la subordinada suele ser el sujeto, aunque vaya detrás del verbo. En «Me preocupa que cierre la biblioteca», la subordinada se sustituye por eso («me preocupa eso»), el verbo va en tercera persona del singular y me es CI. No declares CD automáticamente porque algo siga al verbo: compara «deseo que llegue» (CD) con «me preocupa que llegue» (sujeto).
3 Adjetivas de relativo: el antecedente lo decide todo, y el relativo tiene dos trabajos
Una subordinada adjetiva o de relativo modifica a un sustantivo antecedente y hace siempre de complemento del nombre de ese antecedente. Se introduce con un relativo (que, quien, el cual, cuyo, donde, cuando, como): «un prestigio que convertía cada logro en un impulso», «los anuncios que diseña la agencia». Si no hay antecedente («Hay quien llega al insomnio», «Quien opina así se equivoca»), es una relativa sustantivada y funciona como un sustantivo.
El relativo cumple una función doble: enlaza y, además, desempeña una función dentro de su propia proposición. En «un prestigio que convertía cada logro», que (el prestigio) es el sujeto de convertía; en «los anuncios que diseña la agencia», que (los anuncios) es el CD de diseña, porque el sujeto es la agencia; en «un espejo donde los otros son felices», donde es CC de lugar. Un error habitual es llamar sujeto al que por estar al principio: la función se decide dentro de la subordinada, no por la posición. Y cuyo concuerda con el sustantivo que le sigue, no con el antecedente («el autor cuyas novelas leímos»).
Dos matices que puntúan. Las relativas especificativas van sin comas y restringen el antecedente («los alumnos que aprobaron»); las explicativas van entre comas y añaden información («los alumnos, que aprobaron, celebraron»). Y el truco de los tres que, que resuelve la mayoría de las dudas: ¿hay antecedente y puedes sustituir que por el cual? Relativa. ¿Puedes sustituir toda la proposición por eso? Sustantiva. ¿Va precedido de tan, tanto o tal? Consecutiva.
4 Adverbiales: la circunstancia y la prueba de sustitución
Las adverbiales funcionan como complemento circunstancial de la principal. Las propias equivalen a un adverbio y se sustituyen por entonces, allí o así: temporales (cuando, mientras, en cuanto), locativas (donde) y modales (como, según). Las impropias expresan relaciones lógicas: causales (porque, ya que, puesto que), consecutivas (así que, de modo que, tan… que), finales (para que, a fin de que), condicionales (si, con tal de que), concesivas (aunque, a pesar de que) y comparativas (más… que, tan… como).
La prueba es sustituir el nexo sin cambiar el sentido: por porque, causal; por para que, final; por si, condicional; por aunque o a pesar de que, concesiva. Y un par que se cruza: la causal explica el motivo y mira hacia atrás («no vino porque estaba enfermo»); la consecutiva expresa el resultado y mira hacia delante («estaba tan enfermo que no vino»). Con mientras, pregúntate si responde a «cuándo»: si es así, es temporal, no adversativa, y justificar por qué es un valor y no otro es lo que puntúa.
Los textos de opinión combinan a menudo una concesiva y una causal en la misma frase («Aunque los precios suben cada mes, muchas familias no pueden permitirse comprar alimentos frescos porque sus salarios no han crecido al mismo ritmo»): se concede algo y luego se explica la causa real. Hay tres verbos personales, pero pueden permitirse comprar es una perífrasis modal con su infinitivo dependiente, así que quedan la principal más dos subordinadas, la concesiva y la causal, ambas con función de CC.
5 Dentro de cada proposición: sujeto por concordancia y complementos con prueba
El sujeto es el sintagma que concuerda en número y persona con el verbo, y esa es la única prueba fiable. No lo busques preguntando «¿quién?» ni dando por sujeto lo primero que aparece: en «Estos días pensaba en si existe la maldad», estos días es un complemento de tiempo y el sujeto es un yo tácito; en «A Andrés le gusta el fútbol», el sujeto es el fútbol y Andrés es CI. Marca siempre el sujeto elíptico cuando lo hay, y no inventes uno en las impersonales (hay problemas, llueve, se vive bien aquí).
Los complementos se reconocen con pruebas, no de memoria. CD: se sustituye por lo, la, los, las y no lleva preposición salvo la a de persona. CI: se sustituye por le, les. Atributo: solo con ser, estar, parecer, y se sustituye por lo. Complemento de régimen: lleva una preposición que el verbo exige (confiar en, depender de, centrarse en, pensar en, convertir en), no se puede quitar sin que la oración quede coja y se sustituye por preposición más pronombre («confía en ello»), nunca por lo. CC: expresa una circunstancia y se puede suprimir. Etiquetar un régimen como CC es un error caro, porque la preposición no aporta un significado libre de lugar o tiempo: la fija el verbo.
Con se y verbo en tercera persona, decide entre pasiva refleja e impersonal con el truco del plural: si puedes poner el elemento en plural y el verbo cambia con él, hay un sujeto paciente que concuerda y es pasiva refleja («se vende esta casa» / «se venden estas casas»); si el verbo se queda en singular pase lo que pase, es impersonal («se vive bien aquí»). Si te piden pasar la pasiva refleja a activa, recupera un sujeto agente que la pasiva no expresaba y explica el cambio de foco: la pasiva desdibuja al agente y pone el foco en el proceso; la activa señala a quien actúa. Por último, baja hasta la palabra: dentro de «un impulso», un es determinante e impulso, núcleo; dentro de «en un impulso», en es enlace y un impulso, término. Lo que puntúa es la corrección, no el arte de las cajas.
Para llevarte
- Tantos verbos en forma personal, tantas proposiciones; una perífrasis es un solo núcleo, y el infinitivo que admite «eso» no es perífrasis.
- La subordinada se etiqueta con tipo y función: «sustantiva de CD», «adjetiva, CN del antecedente», «adverbial causal, CC»; el tipo solo es media respuesta.
- El que relativo tiene antecedente y función propia dentro de su oración; el que conjunción solo enlaza.
- El sujeto se encuentra por concordancia con el verbo, no por posición: ni «estos días» ni el CI de gustar son sujeto.
- El complemento de régimen lleva la preposición que exige el verbo y no se suprime; el CC se suprime; el CD se sustituye por lo, la, los, las.
- Pasiva refleja e impersonal se separan con el truco del plural: si el verbo cambia de número con el elemento, hay sujeto paciente.
Errores que restan
- Partir una perífrasis («acaba de aprobar») y contar dos proposiciones donde hay una.
- Llamar sustantiva a una adjetiva por no buscar el antecedente, o al revés: tomar el que relativo por conjunción.
- Dar el tipo de subordinada sin su función («es una de relativo» sin «CN de…»), o analizar solo dentro de las oraciones y olvidar la relación entre ellas.
- Etiquetar el complemento de régimen como CC o como CD: «se centra en…», «pensaba en…» llevan una preposición exigida por el verbo.
- Tomar por sujeto el primer sintagma nominal de la frase, o el CI de los verbos de afección, sin comprobar la concordancia.
Autochequeo
Responde sin mirar arriba. Si fallas, mejor aquí que el día del examen: cada opción trae su porqué.
1. En «los anuncios que diseña la agencia», ¿qué función cumple «que» dentro de la subordinada?
El relativo tiene dos trabajos: enlaza y, además, cumple una función dentro de su oración, que se decide por el sentido y las pruebas, no por la posición. Aquí quien diseña es la agencia (sujeto), y lo diseñado son los anuncios, es decir, «que». Llamarlo sujeto por ir delante es el despiste más repetido; tratarlo como conjunción es confundir la relativa con una sustantiva, y solo el que sustantivo carece de función.
2. «Imagino que aquel niño se ha convertido en esa persona corriente». ¿Cómo clasificas la subordinada?
La prueba de «eso» es la que manda: «imagino eso» funciona, luego es sustantiva, y como completa al verbo transitivo «imaginar», hace de CD. No es adjetiva porque «que» no tiene antecedente ni función interna; no es adverbial porque no expresa circunstancia; y no hay coordinación porque una proposición depende de la otra. Fíjate además en «en esa persona corriente»: es complemento de régimen de «convertirse».
3. «Estos días pensaba en si existe la maldad». ¿Cuál es el sujeto de «pensaba»?
El sujeto se prueba por concordancia, y «estos días» (plural) no concuerda con «pensaba» (singular): es un modificador temporal, por muy delante que vaya. «La maldad» es el sujeto de «existe», no de «pensaba». Y «si existe la maldad» es la subordinada sustantiva que hace de término de la preposición «en», dentro del complemento de régimen de «pensar en». Dar por sujeto lo primero que se ve es el tramo de la pregunta donde más gente se deja puntos.
4. «Se vende esta casa» y «Se vive bien en esta ciudad». ¿Son el mismo fenómeno gramatical?
El truco del plural lo decide: «esta casa» pasa a «estas casas» y el verbo cambia a «venden», así que hay sujeto paciente y es pasiva refleja. En «se vive bien» el verbo se queda en singular pase lo que pase: impersonal. Igualarlas como impersonales ignora la concordancia de la primera; igualarlas como pasivas ignora que la segunda no admite plural; y una casa no se vende a sí misma, así que el «se» no es reflexivo.
5. «El Consejo de Gobierno acaba de aprobar un cambio normativo que confiere presunción de veracidad a la palabra de los profesores». ¿Cuántas proposiciones hay?
Se cuentan verbos en forma personal, y la perífrasis aspectual «acaba de aprobar» es un solo núcleo, así que quedan dos proposiciones: la principal y la relativa «que confiere…», CN de «cambio normativo», donde «que» es sujeto, «presunción de veracidad» es CD y «a la palabra de los profesores» es CI. Partir la perífrasis es el fallo que descuadra todo el análisis desde el primer paso; no ver la relativa deja la subordinada sin analizar.
6. En «La pedagogía actual se centra en educar las emociones», ¿qué función tiene «en educar las emociones»?
La preposición no es libre: la exige el verbo («centrarse en»), y sin el complemento la oración queda coja, dos señales del régimen. Etiquetarlo como CC es de los errores más caros de la pregunta, porque el CC se suprime y aquí no; y no es CD porque no admite «lo» («la pedagogía lo centra» no funciona) y lleva preposición. El CI se sustituiría por «le», y tampoco.
La pregunta que decide si lo tienes
Analiza sintácticamente «Perseguían un prestigio que convertía cada logro en un impulso»: relación entre las oraciones, función de la subordinada y análisis de cada una hasta el nivel de la palabra.
Pista 1
Cuenta los verbos: «perseguían» y «convertía», dos proposiciones. El nexo es «que»: ¿tiene un sustantivo antecedente y puedes sustituirlo por «el cual»? Eso te dice el tipo y la función de la subordinada. Y pregúntate quién persigue: no hay sujeto expreso.
Pista 2
Dentro de la subordinada, ¿quién convierte? Es «que», que equivale a «el prestigio». «Cada logro» se sustituye por «lo». Y «en un impulso»: intenta suprimirlo; si «convertía cada logro» queda incompleto, la preposición la exige el verbo.
Solución
Dos verbos en forma personal, «perseguían» y «convertía», luego dos proposiciones. La principal es «Perseguían un prestigio»: el sujeto es elíptico (ellos o ellas), «perseguían» es el núcleo del predicado y «un prestigio» es el complemento directo («lo perseguían»), con «un» como determinante y «prestigio» como núcleo. La subordinada «que convertía cada logro en un impulso» va introducida por el relativo «que», cuyo antecedente es «prestigio»: es una oración subordinada adjetiva de relativo, especificativa, y funciona como complemento del nombre de «prestigio». Dentro de ella, «que» (el prestigio) es el sujeto de «convertía», que es el núcleo del predicado; «cada logro» es el complemento directo («lo convertía»), con «cada» como determinante y «logro» como núcleo; y «en un impulso» es el complemento de régimen, porque «convertir» exige la preposición «en» y el sintagma no se puede suprimir: «en» es el enlace y «un impulso» el término, con «un» determinante e «impulso» núcleo. Clasificación: oración compuesta por subordinación adjetiva; la principal es enunciativa, predicativa, activa y transitiva. Observa que la respuesta tiene las dos capas que puntúan: la relación entre oraciones con la función de la subordinada, y el análisis interno de cada proposición bajado hasta cada palabra.