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tema 01 de 03 · Historia del Arte

El arte clásico

Grecia y Roma son el bloque más rentable del examen: el templo, los órdenes, la escultura griega y los edificios romanos vuelven año tras año, y casi todo se resuelve con una distinción que conviene fijar desde el primer día. En Grecia manda la proporción; en Roma, la técnica y la propaganda.

Qué te va a pedir el examen

1 El templo griego: un sistema adintelado hecho para verse desde fuera

El edificio griego por excelencia es el templo, la casa del dios. Los ritos se celebraban al aire libre, ante el altar exterior, así que el templo está pensado para contemplarse por fuera. Su sistema constructivo es adintelado: columnas y dinteles, sin arcos, en sillería de mármol y con proporciones calculadas hasta el detalle. Las correcciones ópticas (líneas ligeramente curvadas que, vistas desde lejos, parecen rectas) son la prueba de ese refinamiento matemático.

Las partes se aprenden de abajo arriba: sobre el crepidoma, el basamento escalonado cuya última grada es el estilóbato, se alzan las columnas; encima descansa el entablamento (arquitrabe, friso y cornisa) y, en los frentes, el frontón triangular, campo predilecto de la decoración escultórica. Dentro, la cella o naos guarda la imagen del dios, precedida por el pronaos. Según la disposición de las columnas el templo es próstilo (solo en la fachada), períptero (rodeado por los cuatro lados) o díptero (doble columnata); si la planta es circular, se llama tholos.

La obra que hay que llevar preparada es el Partenón (Acrópolis de Atenas, 447-438 a.C.), de los arquitectos Ictino y Calícrates, con programa escultórico dirigido por Fidias: templo dórico períptero octástilo dedicado a Atenea, considerado el edificio más perfecto de la Antigüedad. Con él conviene citar el conjunto de la Acrópolis: el Erecteion, el templo de Atenea Niké y los Propileos.

2 Los tres órdenes se distinguen por el capitel (y por la basa)

Un orden es el sistema de proporciones y elementos (columna, capitel, entablamento) que rige un edificio clásico, y el examen los pide comparados. El dórico es el más antiguo y sobrio: columna sin basa, fuste estriado, capitel liso formado por equino (moldura curva) y ábaco (losa cuadrada), y un friso en el que alternan triglifos y metopas. Su templo es el Partenón. El jónico es más esbelto: columna con basa, capitel de volutas (espirales) y friso corrido, sin divisiones. Su ejemplo es el Erecteion, con la famosa tribuna de las cariátides, columnas con forma de mujer; también el pequeño templo de Atenea Niké. El corintio es el más decorativo, con capitel de hojas de acanto, y se difunde tarde, en época helenística y sobre todo en Roma.

Para reconocerlos en una foto funciona una regla de urgencia: dórico, sobrio y macizo; jónico, esbelto y con volutas; corintio, vegetal. Y para definirlos en el examen, la regla de la definición: primero qué es cada cosa (columna, capitel, friso), después el ejemplo. Decir «el dórico es el del Partenón» no es una definición, es un ejemplo, y no puntúa igual.

3 La escultura griega: del kouros al Laocoonte

El gran tema de la escultura griega es el cuerpo humano desnudo, resuelto según un canon, una regla de proporción. No copia la realidad: la idealiza. Y evoluciona en tres periodos que hay que saber ordenar. En el arcaico (siglos VII-VI a.C.), el kouros (joven desnudo) y la koré (joven vestida) son rígidos, frontales, con el peso repartido por igual en las dos piernas y la llamada sonrisa arcaica: el Kouros de Anavysos es el ejemplo de manual.

El clásico (siglos V-IV a.C.) es la cumbre del equilibrio. Mirón congela el instante en el Discóbolo, con su composición en aspa. Policleto escribe un tratado, el Canon, y lo ilustra con el Doríforo (portador de lanza): el cuerpo mide siete cabezas y descarga el peso en una pierna, lo que produce el contrapposto, el balanceo de caderas y hombros en direcciones opuestas que es la fórmula del clasicismo. Lo conocemos por copias romanas en mármol de un original en bronce. Fidias dirige el programa del Partenón (frontones, metopas, friso de las Panateneas) y esculpe las colosales estatuas criselefantinas de Atenea Partenos y Zeus de Olimpia. Ya en el siglo IV, Praxíteles introduce la curva praxiteliana, una suave ondulación en S, y la gracia sensual del Hermes con Dioniso niño y la Afrodita de Cnido, primer desnudo femenino; y Lisipo, escultor de Alejandro Magno, alarga el canon a ocho cabezas con el Apoxiómeno, una figura que invita a rodearla.

El helenístico (siglos III-I a.C.) rompe la serenidad clásica y busca movimiento, patetismo y realismo extremo: la Victoria de Samotracia, la Venus de Milo, el Gálata moribundo y, sobre todo, el Laocoonte y sus hijos, grupo en mármol atribuido a Agesandro, Polidoro y Atenodoro de Rodas (hacia el siglo I a.C.), de composición piramidal, tensión muscular, escorzos y expresión desgarrada del sufrimiento. Si te lo ponen en una lámina, la palabra que buscan es pathos.

4 Roma: el arco, la bóveda y el hormigón cambian lo que se puede construir

Roma hereda las formas griegas pero cambia la finalidad: su arte es práctico, propagandístico y monumental, al servicio del Estado y del emperador, y su gran aportación es técnica. Frente al sistema adintelado griego, domina el arco de medio punto, la bóveda de cañón y la cúpula, y usa un material revolucionario, el hormigón (opus caementicium) revestido de ladrillo o mármol, que permite cubrir grandes espacios interiores y construir a escala colosal.

Las tipologías se preguntan «con funciones», así que cada una lleva su para qué. El templo adapta el griego sobre un alto podio con escalinata frontal (Maison Carrée de Nimes) y crea uno nuevo, circular y abovedado: el Panteón de Agripa (Roma, 118-125 d.C.), con su cúpula de casetones y su óculo central, la mayor cúpula de la Antigüedad. Las obras públicas y de ingeniería: acueductos (Segovia), puentes, calzadas y termas, baños públicos con sala fría, templada y caliente (frigidarium, tepidarium, caldarium). Los edificios de espectáculos: el anfiteatro, con el Coliseo (72-80 d.C.) de planta elíptica, superposición de órdenes en la fachada (dórico, jónico, corintio) y una red de galerías y vomitoria para evacuar a decenas de miles de espectadores; el teatro (Mérida) y el circo. Y la arquitectura conmemorativa: el arco de triunfo (Arco de Tito) y la columna historiada (Columna Trajana), cubiertos de relieves que ensalzan al emperador.

Hay una comparación que se pide con frecuencia y que conviene tener resuelta: el teatro griego apoya su gradería (koilon) en la ladera natural de una colina, con orquesta circular y sin edificio escénico cerrado; el teatro romano se construye exento, con la cavea sostenida por una estructura propia de arcos y bóvedas de hormigón, la orquesta reducida a semicírculo y un gran muro escénico (frons scaenae) decorado con columnas y estatuas. La idea fuerza: Roma adapta la forma griega a su técnica constructiva y a su función social, el edificio como afirmación del poder del Estado.

5 Retrato y relieve histórico: lo que Roma añade a Grecia (y cómo se comenta)

La escultura romana aporta dos géneros propios. El retrato realista, heredero de las máscaras funerarias (imagines maiorum), busca el parecido individual hasta las arrugas: es el verismo, típico de la época republicana. El retrato imperial, en cambio, idealiza con fines propagandísticos: el Augusto de Prima Porta (principios del siglo I d.C.) presenta al emperador como imperator, con coraza decorada con escenas alegóricas, gesto de arenga (adlocutio), descalzo como un dios y con un Cupido sobre un delfín que recuerda la ascendencia divina de su familia. Sigue el canon del Doríforo, pero su función ya no es religiosa ni estética: es propaganda de un poder que se quiere eterno y joven. Y el relieve histórico narrativo cuenta hechos reales concretos (batallas, desfiles, sacrificios) con sentido del espacio: el Ara Pacis, la Columna Trajana, el Arco de Tito.

Con esto ya tienes la clave del comentario de una lámina clásica. Primero, identifica: material (mármol, bronce, hormigón), tipología, estilo y siglo; si no recuerdas el título exacto, sitúa con seguridad el estilo y el siglo, porque eso ya puntúa y dejar la identificación en blanco no. Después, analiza con vocabulario técnico: si la obra es griega, insiste en proporción, canon y contrapposto; si es romana, en técnica constructiva y finalidad propagandística. Cierra con la función y el contexto (la Atenas de Pericles, el emperador que encarga) y con una frase de antecedentes o consecuencias. Quedarse en «esto es el Partenón» es el error que más baja la nota: la identificación solo sitúa lo que viene después.

Para llevarte

Errores que restan

Autochequeo

Responde sin mirar arriba. Si fallas, mejor aquí que el día del examen: cada opción trae su porqué.

1. En la lámina ves una columna con basa, capitel de volutas y un friso corrido, sin triglifos ni metopas. ¿De qué orden se trata?

2. ¿Qué aporta el Doríforo de Policleto a la escultura griega?

3. El Augusto de Prima Porta muestra al emperador con coraza, gesto de arenga y eternamente joven. ¿Cómo hay que leerlo?

4. El Panteón de Roma cubre un enorme espacio circular con una cúpula de casetones abierta por un óculo. ¿Qué lo hace posible?

5. Te ponen una escultura clásica que no reconoces con seguridad. ¿Qué haces con la identificación?

La pregunta que decide si lo tienes

Comenta la obra: el Partenón de Atenas. Identifícala (tipología, autores, cronología, estilo), analiza su sistema constructivo, sus elementos y su orden, y explica su función y su significado.

Pista 1

Empieza por la ficha: templo dórico períptero octástilo de la Acrópolis de Atenas, 447-438 a.C., arquitectos Ictino y Calícrates, programa escultórico de Fidias. Luego recorre el edificio de abajo arriba: crepidoma, columnas, entablamento, frontón, cella. Recuerda que es un sistema adintelado en sillería de mármol.

Pista 2

Para el orden, describe el dórico pieza a pieza (sin basa, fuste estriado, capitel de equino y ábaco, friso de triglifos y metopas) y menciona las correcciones ópticas. Para la función, piensa en la Atenas de Pericles: casa de Atenea, pero también símbolo cívico de la polis. Cierra relacionándolo con el canon de Policleto: la misma idea de proporción, en piedra.

Solución

Identificación: el Partenón es un templo griego de la Acrópolis de Atenas, levantado entre 447 y 438 a.C. por los arquitectos Ictino y Calícrates, con programa escultórico dirigido por Fidias; pertenece al periodo clásico y es la obra de referencia del orden dórico. Análisis técnico y formal: sillería de mármol y sistema adintelado (columnas y dinteles, sin arcos). Se alza sobre un crepidoma escalonado cuya última grada es el estilóbato; es períptero, rodeado de columnas por los cuatro lados, y octástilo, con ocho en cada frente. Las columnas dóricas carecen de basa, tienen el fuste estriado y un capitel liso de equino y ábaco; sobre ellas, el entablamento con arquitrabe, friso de triglifos y metopas (las metopas esculpidas, con la Centauromaquia) y cornisa, y en los frentes los frontones triangulares con escultura. En el interior, la cella guardaba la Atenea Partenos criselefantina de Fidias, y en torno a ella corría el friso de las Panateneas. Las correcciones ópticas (líneas ligeramente curvadas para parecer rectas a la vista) demuestran el refinamiento matemático griego: la belleza como proporción y medida. Función y significado: casa de la diosa, concebida para verse desde fuera porque el culto se celebraba ante el altar exterior; y a la vez monumento cívico de la Atenas de Pericles, que se afirma como cabeza del mundo griego. Conclusión: el Partenón traduce a la arquitectura el mismo ideal de proporción que Policleto formula en el Doríforo, y será el modelo al que vuelvan el Renacimiento y el Neoclasicismo. Fíjate en el reparto: la ficha ocupa dos frases, y el grueso de la respuesta está en el análisis con vocabulario técnico y en la función.

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