tema 01 de 03 · Historia de la Filosofía
Filosofía antigua: Platón y Aristóteles
Son los dos autores antiguos que aparecen en casi todos los exámenes, y casi siempre en pareja: lo que Platón coloca en un mundo aparte, Aristóteles lo devuelve a las cosas. Si tienes clara esa diferencia, el resto (alma, conocimiento, virtud, ciudad) se ordena solo.
Qué te va a pedir el examen
- «Explica la teoría del conocimiento en Platón» o «el problema de la realidad», con el vocabulario de los dos mundos.
- «Compara la concepción del ser humano en Platón y Aristóteles»: alma inmortal frente a alma como forma del cuerpo.
- «Identifica el problema, la tesis y los argumentos» de un fragmento del Fedón, la República, la Ética a Nicómaco o la Política.
- «Define» hilemorfismo, acto y potencia, eudaimonía, término medio, Idea, epistéme y dóxa: los conceptos sueltos que puntúan.
- «Desarrolla la ética y la política de Aristóteles» o «el proyecto político de Platón», y «relaciona» a uno de los dos con otro autor.
1 Dos mundos para resolver un problema heredado
Platón hereda una pregunta abierta: si todo cambia, como decía Heráclito, no hay ciencia posible; si nada cambia, como decía Parménides, los sentidos mienten. Su respuesta es distinguir dos niveles de realidad. El mundo sensible es lo que percibimos: material, múltiple, cambiante, copia imperfecta. El mundo inteligible es el de las Ideas o Formas: eternas, inmutables, universales, perfectas, y solo accesibles a la razón. Las cosas sensibles son lo que son por participación en las Ideas: una acción es justa porque participa de la Idea de Justicia, que no es una cosa más sino aquello por lo que actos distintos pueden juzgarse justos.
De ahí sale la teoría del conocimiento. De lo sensible solo cabe opinión (dóxa); el conocimiento verdadero (epistéme) es el de las Ideas. El símil de la línea gradúa ese ascenso: imaginación (eikasía), creencia (pístis), pensamiento discursivo (diánoia, el de las matemáticas, que parte de hipótesis) e inteligencia (nóesis), que por la dialéctica llega a las Ideas mismas. El mito de la caverna cuenta lo mismo como relato: de las sombras a la luz del sol.
En la cúspide está la Idea del Bien, comparada con el sol: igual que el sol permite ver y hace posible la vida, el Bien hace cognoscibles las Ideas y da ser a lo conocido. Conviene decirlo con precisión, porque es donde más se resbala: el Bien no es un objeto luminoso ni significa «portarse bien». Es el principio que da verdad al conocer y valor a lo conocido.
2 Alma inmortal y conocer como recordar
El esquema de los dos mundos se traslada al ser humano: es el dualismo antropológico. El alma (psyché) es inmaterial, racional, afín a las Ideas e inmortal; el cuerpo es material, perecedero, «cárcel del alma» y fuente de deseos que estorban el conocimiento. Sobre esta base Platón defiende que conocer es recordar (anamnesis): antes de encarnarse, el alma contempló las Ideas; al nacer las olvida, y aprender es recuperar ese saber a partir de los estímulos sensibles.
El argumento del Fedón merece contarse paso a paso, porque es el que más cae como texto. Vemos dos cosas iguales y advertimos que nunca son perfectamente iguales: para juzgarlas así las comparamos con la Igualdad en sí. Esa comparación no puede venir de los sentidos, que solo muestran iguales imperfectos; luego el alma conocía la Idea antes de la experiencia, es decir, antes de unirse al cuerpo. Si es preexistente y afín a lo eterno, es inmortal. En un comentario, no lo resumas como «Platón creía en otra vida»: nombra la igualdad en sí, la percepción sensible, el recuerdo y la preexistencia. Esa cadena es la que puntúa.
En la República el alma tiene tres partes, cada una con su virtud: la racional (prudencia o sabiduría), la irascible (valor) y la concupiscible (templanza). La justicia es la armonía de las tres bajo el gobierno de la razón. Fíjate en que ética y política salen del mismo molde: lo que ordena el alma es lo que ordena la ciudad.
3 La República: gobiernan los que saben
A cada parte del alma le corresponde una clase social: gobernantes-filósofos (razón), guardianes (valor) y productores (deseo). El Estado es justo cuando cada clase cumple su función, y gobierna quien sabe: el filósofo-rey. La tesis se entiende desde la epistemología: si gobernar es orientar la ciudad hacia lo justo, quien solo posee opinión no debería decidir por todos. Es una exigencia de conocimiento del Bien, no un privilegio de biografía.
Platón describe además la degeneración de los regímenes: aristocracia, timocracia, oligarquía, democracia y tiranía, cada uno peor porque se aleja más del gobierno de la razón. Y como el examen valora la crítica, ten preparada la objeción: el modelo convierte una competencia intelectual en condición de autoridad y deja abierta la pregunta de quién controla al supuesto sabio.
4 Aristóteles: lo universal está en las cosas
Discípulo de Platón durante veinte años, Aristóteles rechaza la separación de las Ideas: ponerlas en otro mundo no explica cómo participa de ellas lo sensible y duplica inútilmente la realidad. Su crítica no niega lo universal; sostiene que lo universal se abstrae de las cosas y no existe separado de ellas. Lo real es la sustancia individual, compuesta de materia (aquello de lo que está hecha) y forma (lo que la hace ser lo que es): es el hilemorfismo.
Con eso explica el cambio sin degradar el mundo sensible a copia. El cambio es paso de la potencia (lo que algo puede llegar a ser) al acto (lo que ya es): la semilla es árbol en potencia. Y todo ser se comprende por sus cuatro causas: material, formal, eficiente y final, porque la naturaleza tiende a fines internos. El conocimiento parte de los sentidos y llega a lo universal por abstracción: no hay reminiscencia, hay experiencia.
Aplicado al ser humano, el hilemorfismo da la tesis que más se compara con Platón: el alma es la forma del cuerpo, no una sustancia aparte que lo habita. Cuerpo y alma son una unidad sustancial, y por eso el alma no sobrevive a la muerte del cuerpo. Tiene tres funciones: vegetativa (nutrición), sensitiva (percepción, común con los animales) y racional, exclusiva del ser humano, que es animal racional.
5 Virtud como hábito y ciudad como naturaleza
En la Ética a Nicómaco todo obrar busca un fin, y el fin último es la felicidad (eudaimonía): no el placer momentáneo, ni los honores, ni la riqueza, sino la actividad conforme a la razón a lo largo de una vida completa, porque eso es lo propio del ser humano. Se alcanza mediante la virtud (areté), que no es innata ni un simple saber: es un hábito (héxis) adquirido por repetición. Uno se hace justo obrando con justicia.
La virtud ética es el término medio (mesótes) entre dos vicios, uno por exceso y otro por defecto: el valor entre la cobardía y la temeridad, la generosidad entre la avaricia y la prodigalidad. Ese medio es relativo a nosotros y lo fija la prudencia en cada situación; no es una fórmula aritmética ni «la mitad de riesgo». Por encima están las virtudes dianoéticas o intelectuales, y la felicidad más plena es la vida contemplativa (theoría).
La política continúa la ética. El ser humano es por naturaleza animal político (zoon politikón) y está dotado de lógos: la voz expresa dolor y placer, el lenguaje permite deliberar sobre lo justo y lo injusto. De familias y aldeas surge la polis, comunidad completa que busca no solo vivir sino vivir bien; por eso es anterior al individuo en el orden de los fines, aunque nazca después en el tiempo. Los regímenes se clasifican por quién gobierna y para qué: las formas rectas buscan el bien común (monarquía, aristocracia, república) y sus desviaciones el interés particular (tiranía, oligarquía, democracia degenerada). Que la polis sea natural no significa que toda institución histórica lo sea: significa que las capacidades humanas se realizan en prácticas compartidas de palabra, norma y educación.
Para llevarte
- Platón separa dos mundos: lo sensible da opinión (dóxa) y las Ideas dan conocimiento (epistéme); la Idea del Bien hace cognoscibles las demás, como el sol hace visibles las cosas.
- En Platón el alma es inmortal y afín a las Ideas, y conocer es recordar; en Aristóteles el alma es la forma del cuerpo, forma con él una sola sustancia y no sobrevive a la muerte.
- Aristóteles no niega lo universal: lo saca de las cosas por abstracción. Lo real es la sustancia, materia más forma, y el cambio es paso de potencia a acto.
- La virtud aristotélica es un hábito y un término medio relativo a nosotros, fijado por la prudencia; la felicidad es actividad conforme a la razón, no placer ni honores.
- Los dos unen ética y política, pero con fundamento distinto: Platón juzga la ciudad desde el conocimiento del Bien; Aristóteles parte de una sociabilidad natural y compara regímenes posibles.
- La polis es anterior al individuo en el orden de los fines: solo en ella se alcanza el vivir bien. Es lo contrario de un pacto entre individuos.
Errores que restan
- Cruzar los autores: atribuir a Aristóteles el mundo de las Ideas o a Platón el término medio. Es el error de autor que destruye la comparación entera.
- Resumir la reminiscencia como «Platón creía en otra vida» sin nombrar la igualdad en sí, la percepción sensible, el recuerdo y la preexistencia.
- Tratar la Idea del Bien como un objeto o como «portarse bien», cuando es el principio que da verdad al conocer y ser a lo conocido.
- Convertir el término medio en una fórmula aritmética, en vez de un medio relativo a nosotros que decide la prudencia.
- Comparar yuxtaponiendo: dos exposiciones seguidas sin fijar el problema común ni contrastarlas con conectores. Eso puntúa la mitad.
Autochequeo
Responde sin mirar arriba. Si fallas, mejor aquí que el día del examen: cada opción trae su porqué.
1. En un fragmento sin firmar lees que el alma es la forma del cuerpo y que ambos constituyen una sola sustancia. ¿De quién es y qué se sigue?
«Forma del cuerpo» es vocabulario del hilemorfismo, y con él viene la consecuencia: si el alma es la forma de esta materia viva, desaparece cuando el cuerpo muere. Platón dice justo lo contrario (dualidad jerárquica, alma inmortal), y los dos tratan el alma, así que el tema no basta para identificar al autor: hay que mirar el vocabulario.
2. En el símil del sol, la Idea del Bien se compara con el sol. ¿Qué es el Bien para Platón?
La analogía dice que, como el sol permite ver y hace posible la vida, el Bien da verdad al conocer y ser a lo conocido: es el principio no hipotético al que asciende la dialéctica. Leerlo como cosa física o como «portarse bien» es la lectura que el material señala como tentadora y equivocada; y la Justicia es una Idea más, no la cúspide.
3. ¿Qué es la virtud ética para Aristóteles?
La virtud aristotélica no es innata ni un simple saber: es un hábito (héxis), y el medio que busca lo decide la prudencia en cada situación, no una cuenta. «La virtud es conocimiento» es el intelectualismo moral de Sócrates, que Aristóteles corrige precisamente con el hábito; y contemplar la Idea del Bien es Platón.
4. ¿Cuál es el argumento de la reminiscencia en el Fedón?
La cadena completa es igualdad en sí, percepción sensible, recuerdo y preexistencia: los sentidos solo muestran iguales imperfectos, así que la Idea ya estaba en el alma. Reducirlo a «otra vida» es el resumen que no puntúa; y la abstracción a partir de lo sensible es la solución de Aristóteles, la contraria.
5. ¿Por qué dice Aristóteles que la polis es anterior al individuo?
Es anterior en el orden de los fines, como el todo lo es a la parte, aunque en el tiempo nazca después de la familia y la aldea. El pacto entre individuos es la explicación contractualista moderna, la opuesta a la sociabilidad natural aristotélica; y el gobierno del que conoce el Bien es la República de Platón.
La pregunta que decide si lo tienes
Compara la concepción del ser humano en Platón y en Aristóteles y explica qué consecuencias tiene esa diferencia para el modo en que cada uno entiende el conocimiento.
Pista 1
Fija primero el eje común: la relación entre alma y cuerpo. En Platón hay dos realidades de naturaleza opuesta y jerarquizadas (el alma manda, el cuerpo estorba); en Aristóteles hay una sola sustancia, y el alma es la forma del cuerpo. Escribe el contraste con conectores («frente a», «en cambio»), no como dos fichas seguidas.
Pista 2
Cada antropología arrastra una teoría del conocimiento. Si el alma contempló las Ideas antes de nacer, conocer es recordar; si el alma es la forma de un cuerpo que percibe, conocer parte de los sentidos y abstrae lo universal. Cierra con lo que comparten: ninguno reduce el saber a opinión, y para los dos ética y política no son asuntos privados.
Solución
El problema común es qué es el ser humano y cómo se relacionan en él alma y cuerpo. Platón sostiene un dualismo: el alma es inmaterial, racional, afín a las Ideas e inmortal; el cuerpo es material, perecedero y «cárcel» que la ata a los deseos. La relación es jerárquica: el alma es superior y debe gobernar, y la justicia, en el individuo como en la ciudad, es la armonía de sus tres partes bajo la razón. Aristóteles, en cambio, aplica el hilemorfismo: el alma es la forma del cuerpo, el principio que organiza la materia viva, y ambos constituyen una unidad sustancial. No hay dos realidades, sino una; por eso el alma no sobrevive a la muerte del cuerpo, y el ser humano se define como animal racional por la función más alta de esa única alma. La consecuencia para el conocimiento es directa. Si el alma existía antes de encarnarse y contempló las Ideas, aprender es recordar: la experiencia sensible solo despierta un saber que ya estaba, como muestra el argumento de la Igualdad en sí. Si el alma es la forma de un cuerpo que percibe, el conocimiento parte necesariamente de los sentidos y el entendimiento abstrae de los individuos la forma universal que comparten; no hace falta un mundo aparte. Donde Platón ve ascenso desde las sombras hacia las Ideas, Aristóteles ve un camino desde lo sensible hacia lo universal que está en las cosas. Coinciden, con todo, en que el saber verdadero no es opinión y en que la vida buena se juega en la ciudad: la diferencia está en el fundamento, metafísico en uno y natural en el otro.