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tema 02 de 03 · Historia de España

La Guerra Civil

El examen alterna sin avisar entre dos miradas: la militar (fases, batallas, consecuencias) y la política (qué pasó dentro de cada zona y quién ayudó a quién desde fuera). Quien lleva solo una de las dos se queda a medias. La idea que lo ordena todo: un golpe que fracasa a medias se convierte en guerra, y esa guerra se decide tanto en la retaguardia y en las cancillerías como en el frente.

Qué te va a pedir el examen

1 Un golpe que fracasa a medias

La conspiración se organiza desde marzo de 1936 con el general Mola como «Director» desde Pamplona. El plan era un golpe rápido y simultáneo. El 17 de julio se subleva el Ejército de África (Melilla, Ceuta, Tetuán) y entre el 18 y el 20 la sublevación se extiende a la Península; Franco se traslada desde Canarias a Marruecos para tomar el mando del Ejército de África, y Sanjurjo, designado jefe, muere en accidente de aviación el 20 de julio. En Madrid, Casares Quiroga dimite y Giral decide entregar armas a las organizaciones obreras: es la decisión que convierte el golpe en guerra.

El resultado es un fracaso parcial, y esa es la causa de la guerra. El golpe triunfa en las zonas agrarias y conservadoras (Castilla, Navarra, Galicia, parte de Andalucía, Canarias, Marruecos) y fracasa en las grandes ciudades y regiones industriales (Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia). España queda partida en dos.

La zona sublevada cuenta con el Ejército de África, el más profesional, la mayor parte del Ejército peninsular, la CEDA, monárquicos, carlistas y Falange, y con el apoyo de la Iglesia y los propietarios. La zona republicana tiene el gobierno legítimo, las clases obreras y medias urbanas, los sindicatos, los partidos de izquierda y los nacionalismos periféricos, además de la industria, la flota y las reservas de oro del Banco de España. Con esos dos inventarios delante, el desarrollo de la guerra se entiende mejor.

2 Las fases militares: cinco pasos que no cambian

1936, el avance sobre Madrid. El Ejército de África cruza el Estrecho en aviones alemanes e italianos y avanza por Extremadura (matanza de Badajoz) hasta las puertas de la capital. Madrid resiste en noviembre («¡No pasarán!») con la ayuda de las Brigadas Internacionales y del material soviético; el Gobierno se traslada a Valencia. Esa resistencia alarga la guerra: al fracasar el asalto frontal, los sublevados intentan cercarla en el Jarama y en Guadalajara (1937), donde las tropas italianas son derrotadas.

1937, la campaña del Norte. Franco cambia de estrategia y ataca la cornisa cantábrica, aislada e industrial: caen Bilbao en junio, Santander en agosto y Gijón en octubre. En esta campaña, el 26 de abril de 1937, la Legión Cóndor alemana bombardea Guernica, símbolo mundial de la guerra contra la población civil. La República pierde su siderurgia y su capacidad de fabricar armas.

1938, Aragón y el Ebro. Tras Teruel, la contraofensiva franquista llega al Mediterráneo por Vinaroz en abril de 1938 y la zona republicana queda partida en dos. Entre julio y noviembre se libra la batalla del Ebro, la más larga y sangrienta de la guerra, el último gran esfuerzo republicano: con ella se agota el Ejército Popular. 1939, el final. Barcelona cae el 26 de enero y casi medio millón de personas cruzan a Francia; en Madrid, el coronel Casado se subleva contra Negrín para negociar una paz que Franco no concede. El 28 de marzo entran en Madrid y el 1 de abril de 1939 se firma el último parte de guerra.

3 Zona republicana: hacer la guerra y decidir la revolución

El drama de la República fue tener que hacer la guerra y decidir a la vez qué revolución hacer, con dos posturas irreconciliables. Los anarquistas (CNT-FAI) y el POUM querían la revolución ya: colectivizaciones, expropiaciones, milicias populares. Los comunistas, los socialistas moderados y los republicanos querían ganar la guerra primero, lo que exigía un Estado fuerte, un ejército regular y no asustar a las democracias. Ese choque atraviesa todos los gobiernos.

Con Giral (julio-septiembre de 1936) el poder real está en los comités y las milicias. Largo Caballero (septiembre de 1936 a mayo de 1937) forma un gobierno de concentración con ministros anarquistas, militariza las milicias y crea el Ejército Popular. Los Sucesos de mayo de 1937 en Barcelona enfrentan a comunistas y Generalitat con la CNT-FAI y el POUM; ganan los primeros, la revolución queda subordinada a la guerra y el PCE pasa a ser la fuerza dominante con el respaldo de la ayuda soviética. Negrín (mayo de 1937 a 1939) reconstruye el Estado y apuesta por resistir a ultranza, con los Trece Puntos de 1938 como oferta de paz que Franco rechaza.

La represión también hay que contarla, con precisión: en la zona republicana, sobre todo en los primeros meses, hubo violencia descontrolada de milicias («paseos», las sacas de Paracuellos), que el Gobierno intentó frenar al reconstruir el Estado. Y la economía vivió la revolución social de las colectivizaciones anarquistas y socialistas, sobre todo en Cataluña y Aragón.

4 Zona sublevada: todo el poder en Franco

Justo lo contrario: un proceso rápido de concentración del poder. La Junta de Defensa Nacional de Burgos nombra a Franco, el 1 de octubre de 1936, Generalísimo y Jefe del Gobierno del Estado; la muerte de Sanjurjo (julio de 1936) y de Mola (junio de 1937), y el fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera en Alicante (noviembre de 1936), le dejan sin rivales. El Decreto de Unificación de abril de 1937 fusiona por decreto a Falange y a los carlistas en un partido único, FET y de las JONS, con Franco como jefe nacional.

La base ideológica es el nacionalcatolicismo: la Iglesia proclama la guerra como «Cruzada» (Carta colectiva de los obispos, 1937) y aporta legitimidad; a ello se suman el militarismo, el antiliberalismo y el anticomunismo. Las primeras leyes del nuevo Estado (el Fuero del Trabajo de 1938, el primer gobierno formal, la derogación de la legislación republicana) muestran que la dictadura se construye durante la guerra, no después. La economía se orienta a la guerra con apoyo italiano y alemán.

La represión en esta zona fue sistemática, planificada y dirigida desde arriba como instrumento de «limpieza» política, siguiendo instrucciones del propio Mola, y continuó e incluso se intensificó después de 1939. Los casos más citados: la matanza de Badajoz y el asesinato de Federico García Lorca en Granada (agosto de 1936). Distinguir la naturaleza de la represión en cada zona, sin equidistancia falsa ni omisiones, es un signo de dominio del tema.

5 La dimensión internacional y las consecuencias

El Comité de No Intervención (1936), promovido por Francia y el Reino Unido, prohibía suministrar armas a ambos bandos. En la práctica perjudicó a la República, que era el gobierno legítimo y no pudo comprar armas, mientras Alemania (Legión Cóndor) e Italia (tropas y aviación) incumplían el acuerdo sin consecuencias. La República contó con la URSS (armas y asesores, pagados con el oro del Banco de España) y con las Brigadas Internacionales, voluntarios antifascistas de decenas de países. La clave del desequilibrio no fue solo la cantidad: la ayuda del Eje llegó de forma continua y con material moderno; la soviética, intermitente y sujeta a la política de Stalin. Por eso la guerra fue también un ensayo de la Segunda Guerra Mundial.

Las consecuencias no acaban en 1939. Demográficas: varios cientos de miles de muertos por combate, represión, hambre y enfermedad, y un exilio de en torno a medio millón de personas, con gran parte de la élite científica y artística (la «España peregrina»). Económicas: destrucción, pérdida de las reservas de oro y una renta que no recuperó los niveles de 1935 hasta mediados de los años cincuenta. Políticas: una dictadura de casi cuarenta años con represión de los vencidos. Morales: la fractura entre vencedores y vencidos, cuya memoria explica el consenso de la Transición.

Para llevarte

Errores que restan

Autochequeo

Responde sin mirar arriba. Si fallas, mejor aquí que el día del examen: cada opción trae su porqué.

1. ¿Quién promovió el Comité de No Intervención y qué efecto tuvo en la práctica?

2. ¿Cuándo y por quién fue bombardeada Guernica?

3. ¿Qué fueron los Sucesos de mayo de 1937 en Barcelona?

4. ¿Qué estableció el Decreto de Unificación de abril de 1937?

5. ¿Cuál de estas explicaciones del desenlace de la guerra se ajusta a lo que ocurrió?

La pregunta que decide si lo tienes

Comenta el decreto de la Junta de Defensa Nacional de octubre de 1936 por el que Franco es nombrado Generalísimo y Jefe del Gobierno del Estado: sitúalo en su contexto, explica qué supone para la organización de la zona sublevada y relaciónalo con la evolución política de las dos zonas durante la guerra.

Pista 1

Identifica primero: fuente primaria de carácter jurídico y político, emitida por la Junta de Defensa Nacional en Burgos, a poco más de dos meses del golpe. Pregúntate por qué en ese momento: el golpe ha fracasado a medias, la guerra va para largo y Sanjurjo ha muerto. Hace falta un mando único.

Pista 2

Para relacionarlo, contrasta las dos zonas: en la sublevada, este decreto abre un proceso de concentración del poder que culmina en la Unificación de abril de 1937; en la republicana, el poder está fragmentado entre comités, milicias y gobiernos sucesivos (Giral, Largo Caballero, Negrín) y el choque entre guerra y revolución estalla en mayo de 1937. Termina conectando esa diferencia con el desenlace.

Solución

Se trata de una fuente primaria de naturaleza jurídica y política: un decreto de la Junta de Defensa Nacional, el órgano con el que los militares sublevados se dieron un gobierno provisional en Burgos, fechado en octubre de 1936. Su contexto es el fracaso parcial del golpe del 17-18 de julio: la sublevación triunfó en la España agraria y conservadora, fracasó en las grandes ciudades industriales y desembocó en una guerra que ya se preveía larga, mientras el Ejército de África avanzaba hacia Madrid. Sanjurjo, el jefe designado, había muerto en julio, y los sublevados necesitaban un mando único militar y político. El decreto se lo da a Franco: Generalísimo de los ejércitos y Jefe del Gobierno del Estado, es decir, todo el poder en una sola persona. Para la zona sublevada supone el arranque de un Estado personalista y totalitario que se construye durante la propia guerra: la muerte de Mola en junio de 1937 y el fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera en noviembre de 1936 eliminan posibles rivales; el Decreto de Unificación de abril de 1937 fusiona a Falange y carlistas en FET y de las JONS bajo la jefatura de Franco; la Iglesia legitima el proyecto como Cruzada y el Fuero del Trabajo de 1938 inaugura las leyes del nuevo régimen. En la zona republicana el proceso es el inverso. El reparto de armas de julio hunde el poder del Estado en manos de comités y milicias; Largo Caballero intenta reconstruirlo con un gobierno de concentración y el Ejército Popular, pero la tensión entre hacer la revolución (CNT-FAI, POUM) y ganar la guerra primero (comunistas, socialistas moderados, republicanos) estalla en los Sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, tras los cuales Negrín centraliza la autoridad con creciente peso del PCE. Esa diferencia, unidad de mando frente a división interna, sumada a la ayuda regular de Alemania e Italia y a una No Intervención que ató las manos a la República, explica en buena parte el desenlace de 1939. Y el propio decreto anticipa la naturaleza del régimen que vendrá: una dictadura personal que nace en la guerra y que durará hasta 1975.

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