tema 01 de 03 · Geografía
Relieve y clima de España
Es el bloque de geografía física que más veces cae, y tiene dos caras que se estudian de forma distinta: el relieve es un tema que se ordena (rasgos, unidades, roquedo, uso humano) y el clima es un procedimiento que se aplica (leer un climograma en cuatro pasos). Con los dos preparados cubres, casi siempre, una de las opciones del examen.
Qué te va a pedir el examen
- «Explica los rasgos generales del relieve peninsular y sus grandes unidades», localizándolas sobre el mapa.
- «Identifica las unidades de relieve que atraviesa el perfil topográfico» o «localiza en el mapa mudo» cordilleras, depresiones, cabos y picos.
- «Relaciona la litología con el modelado»: berrocal, lapiaz, páramo, cárcava, y el uso humano que permite cada uno.
- «Explica los factores y los tipos de clima de España», con su localización y su rasgo distintivo.
- «Comenta el siguiente climograma»: régimen térmico, régimen pluviométrico, meses áridos, tipo de clima, área en la que se localiza y factores que lo explican.
1 Cuatro rasgos que explican todo el relieve
Antes de nombrar una sola cordillera, hay cuatro rasgos que ordenan el conjunto y que conviene citar siempre juntos. La altitud media elevada, en torno a 660 metros, la segunda de Europa tras Suiza. La forma maciza y compacta de la Península, con costas poco recortadas, que impide que la influencia del mar llegue al interior. La disposición periférica de las cordilleras, que rodean el centro y lo aíslan. Y la Meseta como núcleo en torno al cual se organiza el resto. De esos cuatro rasgos sale casi todo lo demás: el clima extremado del interior, la dificultad histórica de las comunicaciones y el contraste entre un centro alto y seco y unas periferias bajas y pobladas.
El tema de desarrollo se ordena siempre igual, y ese orden es lo que el corrector reconoce como claridad expositiva: rasgos generales, grandes unidades, roquedo y modelado, condicionante humano. Y con una regla que no admite excepción: localiza sobre el mapa lo que describas. Decir «hay montañas en el norte» no puntúa; decir «la Cordillera Cantábrica, de materiales paleozoicos y calizos, separa la cornisa húmeda de la Meseta seca» sí.
2 La Meseta, sus rebordes y todo lo que queda fuera
La Meseta tiene dos edades, y confundirlas es el error de base del tema. Sus materiales son un zócalo paleozoico, muy antiguo, que la erosión arrasó hasta convertirlo en una penillanura. Mucho después, en el Terciario, la orogenia alpina levantó ese bloque rígido, lo fracturó y lo basculó hacia el Atlántico: por eso casi todos sus ríos desaguan al oeste. Esa misma fractura levantó por bloques los relieves interiores (relieve germánico): el Sistema Central y los Montes de Toledo, que separan la submeseta norte (cuenca del Duero) de la submeseta sur (cuencas del Tajo y del Guadiana).
Los rebordes de la Meseta la enmarcan por casi todos sus flancos: el Macizo Galaico (antiguo y arrasado), la Cordillera Cantábrica (con sectores paleozoicos y calizos), el Sistema Ibérico (plegamiento de materiales mesozoicos) y Sierra Morena, que no es una cordillera sino un escalón de falla hacia el Guadalquivir. Fuera del zócalo quedan las unidades nacidas en la orogenia alpina: las depresiones del Ebro y del Guadalquivir, cuencas triangulares rellenas de sedimentos terciarios entre la Meseta y una cordillera joven, y las cordilleras alpinas propiamente dichas, Pirineos, Cordilleras Costero-Catalanas y Cordilleras Béticas, donde está el Mulhacén, techo peninsular con 3.482 metros.
El relieve insular cierra el mapa: Baleares es la prolongación submarina de las Béticas, y Canarias es un archipiélago de origen volcánico con el Teide, 3.718 metros, techo de España. Cuando el documento es un perfil topográfico, el orden importa: identifica primero cada unidad por su altitud relativa y su posición, y solo después ponle nombre. Un corte de Finisterre a Barcelona, por ejemplo, atraviesa Macizo Galaico, Meseta con sus rebordes, Sistema Ibérico, Depresión del Ebro y Cordillera Costero-Catalana, y el examen espera que digas de cada una si es zócalo, cordillera alpina o cuenca sedimentaria.
3 Tres roquedos, tres modelados, tres paisajes
La roca decide la forma, y el examen quiere ver esa relación explícita. La Iberia silícea ocupa la mitad occidental (granito, gneis, pizarra) y produce el berrocal: bolos y domos graníticos redondeados por meteorización, sobre suelos ácidos y pobres que sostienen dehesa y ganadería extensiva. La Iberia caliza se extiende por el Sistema Ibérico y las cordilleras alpinas: el agua disuelve la caliza y deja un modelado kárstico de lapiaces, dolinas, simas, cuevas y cañones. La Iberia arcillosa rellena las cuencas sedimentarias (arcillas, margas, yesos) con relieves horizontales: páramos y campiñas por erosión diferencial entre capas duras y blandas, y donde el clima es semiárido, cárcavas y badlands con muelas y cerros residuales.
Dos procesos que se confunden con facilidad: el lapiaz es disolución química sobre caliza; las cárcavas de un paisaje de badlands son erosión hídrica sobre materiales blandos. Mismo aspecto desnudo, mecanismos distintos, y el examen exige diferenciarlos. Añade a la lista el modelado glaciar de la alta montaña, herencia del Cuaternario (circos, valles en U, morrenas), y el volcánico canario (conos, calderas, malpaíses).
Ningún epígrafe de relieve puntúa completo si se queda en la descripción: cierra siempre con el condicionante humano. Páramos y campiñas sostienen el secano cerealista; los berrocales, la dehesa; las depresiones y llanuras litorales concentran regadío, población, ciudades y comunicaciones; las cordilleras encarecen el transporte (puertos de montaña, túneles, red radial) y a la vez son recurso: nieve, reservas de agua, turismo y espacios protegidos.
4 El clima: cuatro factores y una familia de dominios
La diversidad climática española se explica con cuatro factores que se citan siempre juntos, nunca uno solo. La latitud, en la zona templada y en el límite con la subtropical (Canarias). La influencia marina frente a la continentalidad: la Meseta, lejos del mar y protegida por sus cordilleras, tiene inviernos fríos, veranos calurosos y gran amplitud térmica. El relieve, que baja la temperatura y sube la precipitación con la altitud, y cuyas cordilleras actúan de barrera (sombra pluviométrica, efecto foehn). Y la dinámica atmosférica: el anticiclón de las Azores, que en verano se coloca sobre la Península y bloquea las borrascas (de ahí la sequía estival); el frente polar y sus borrascas atlánticas, que traen las lluvias de otoño e invierno, guiadas por el jet stream; y la DANA o gota fría, aire frío en altura sobre un Mediterráneo cálido que descarga lluvias torrenciales en otoño.
Los dominios se reconocen por un rasgo cada uno. Oceánico (Galicia y cornisa cantábrica): más de 800-1.000 mm repartidos todo el año, sin sequía estival, temperaturas suaves y amplitud reducida. Mediterráneo, el más extenso, con tres variantes que comparten la sequía estival: el litoral (inviernos suaves, lluvias irregulares con máximo en otoño), el continentalizado de la Meseta y el interior (inviernos fríos, veranos muy calurosos, amplitud alta) y el seco o estepario del sureste y el valle del Ebro (menos de 300-400 mm, aridez casi permanente). De montaña, por encima de 1.500-2.000 metros en cualquier cordillera: frío, precipitación abundante y nieve. Y subtropical en Canarias: temperaturas cálidas y muy poco contrastadas por los alisios y la corriente fría, con aridez creciente hacia el sur.
Un matiz de vocabulario que el corrector vigila: tiempo atmosférico es el estado de la atmósfera un día concreto; clima es el patrón medio de muchos años. Un climograma resume promedios, no predice mañana, y por eso no se explica una curva normal «por el cambio climático» salvo que el documento traiga una serie temporal que lo permita.
5 Leer un climograma en cuatro pasos
El climograma cruza la temperatura media mensual (línea) con la precipitación mensual (barras), y comentarlo es un procedimiento con orden fijo. Uno, las temperaturas: media anual, mes más cálido y mes más frío, y la amplitud térmica, que es la diferencia entre esos dos meses y no entre otros cualesquiera. Una amplitud por debajo de unos 13-15 grados delata influencia marina; por encima de 16, continentalidad. Dos, las precipitaciones: total anual (más de 800 mm es abundante, entre 300 y 800 media, por debajo de 300 escasa), reparto estacional y, sobre todo, si hay sequía estival. Para eso está la regla de Gaussen: un mes es árido si la precipitación en mm es menor que el doble de la temperatura en grados (P < 2T). Escribe los meses áridos con nombre y duración, no «hay sequía» a secas.
Tres, clasifica combinando los dos regímenes. La pregunta decisiva entre oceánico y mediterráneo es si existen meses áridos en verano: un julio algo menos lluvioso no es sequía si la barra sigue por encima de 2T. La pregunta decisiva entre litoral e interior es la amplitud. Cuatro, localiza y explica: propón un área compatible con los datos (no una ciudad exacta si el gráfico no la demuestra) y selecciona los factores que producen ese clima. Y cierra relacionándolo con sus consecuencias: vegetación coherente con el clima, agricultura de secano o regadío, riesgo de sequía, incendio o crecida. El error más común es quedarse en el paso dos: describir los doce meses y no llegar a decir qué clima es, dónde y por qué.
Para llevarte
- El relieve se desarrolla siempre en el mismo orden: rasgos generales, grandes unidades, roquedo y modelado, condicionante humano, todo localizado en el mapa.
- La Meseta tiene dos edades: materiales paleozoicos arrasados (penillanura) y levantamiento alpino en el Terciario, que la fractura por bloques y la bascula hacia el Atlántico.
- Roca y forma van juntas: granito y berrocal; caliza y karst por disolución; arcillas, margas y yesos con páramos, campiñas y cárcavas por erosión diferencial.
- Cuatro factores del clima siempre juntos: latitud, influencia marina o continentalidad, relieve y dinámica atmosférica (anticiclón de las Azores, frente polar, DANA).
- La sequía estival separa el mediterráneo del oceánico; la amplitud térmica separa el litoral del interior. Un mes es árido si P < 2T.
- El climograma no acaba al ponerle nombre al clima: hay que localizar el área, explicar los factores y cerrar con consecuencias.
Errores que restan
- Describir el climograma sin interpretarlo: leer los doce meses uno a uno y no llegar a decir qué clima es, dónde se localiza y por qué.
- Llamar «continental» a cualquier clima de interior sin dar la amplitud térmica que lo justifica, o calcular esa amplitud con meses que no son el más cálido y el más frío.
- Confundir oceánico con mediterráneo continentalizado por fijarse solo en la temperatura: la diferencia decisiva es si hay o no meses áridos en verano.
- Atribuir la sequía estival al calor, cuando la causa es la posición estival del anticiclón de las Azores, o explicar una curva normal «por el cambio climático».
- Listar unidades o rocas sin relacionarlas: el berrocal sin el granito, el lapiaz sin la disolución de la caliza, la Meseta sin su secano cerealista.
Autochequeo
Responde sin mirar arriba. Si fallas, mejor aquí que el día del examen: cada opción trae su porqué.
1. ¿Cómo se formó la Meseta?
La Meseta tiene dos edades: materiales paleozoicos muy antiguos, arrasados, y un levantamiento alpino posterior que los fractura y bascula. Llamarla «cordillera alpina» confunde el levantamiento con el origen de la roca; la cuenca triangular rellena de sedimentos describe las depresiones del Ebro y el Guadalquivir, no el zócalo; y el volcanismo es Canarias.
2. Un climograma da 4 °C en enero, 22 °C en julio, 12,5 °C de media anual, 440 mm al año y 18 mm en julio. ¿Qué clima es?
Dos números deciden: la regla de Gaussen (18 < 44) confirma sequía estival, luego es mediterráneo y no oceánico por mucho que la media sea moderada; y la amplitud de 18 grados delata continentalidad, luego es de interior y no litoral. La montaña exige temperaturas bajas todo el año y precipitación abundante, y aquí julio llega a 22 grados con solo 440 mm.
3. ¿Qué distingue al berrocal del lapiaz?
Cada roca tiene su proceso: el granito se descompone y redondea en bolos (berrocal); la caliza se disuelve (karst: lapiaz, dolinas, simas). Meter el berrocal en el karst o cambiar las rocas de sitio es la confusión documentada del tema, y las cárcavas sobre materiales blandos son un tercer proceso distinto, erosión hídrica diferencial, que también conviene no mezclar con la disolución.
4. ¿Por qué hay sequía estival en el clima mediterráneo?
La causa es dinámica, no térmica: en verano el anticiclón subtropical sube de latitud, se instala sobre la Península y trae estabilidad; las borrascas del frente polar quedan desplazadas al norte, justo lo contrario de la última opción. «Hace calor y no llueve» describe, no explica, y es el error señalado en el material; y el cambio climático agrava la irregularidad, pero la sequía estival es un rasgo estructural del mediterráneo desde mucho antes.
5. Un climograma muestra más de 1.500 mm anuales, amplitud térmica de unos 11 grados y un verano que no supera los 21 grados, con julio y agosto algo menos lluviosos pero sin bajar de 2T. ¿Qué clima es?
Que julio sea el mes menos lluvioso no significa sequía: si la barra sigue por encima de 2T no hay mes árido, y sin sequía estival no hay clima mediterráneo. La amplitud de 11 grados descarta la continentalidad, y la montaña necesita temperaturas bajas todo el año, no solo mucha lluvia. Es la lectura del oceánico de la cornisa cantábrica y Galicia.
La pregunta que decide si lo tienes
Comenta el siguiente climograma de una ciudad española: temperatura media anual de 12,5 °C, con 4 °C en enero y 22 °C en julio; precipitación total de 440 mm, con máximos suaves en otoño y primavera y apenas 15-20 mm en julio y agosto. Identifica el tipo de clima, localízalo y explica los factores que lo producen.
Pista 1
Empieza por los dos números que deciden el diagnóstico: la amplitud térmica (mes más cálido menos mes más frío) y los meses áridos con la regla de Gaussen (P < 2T). Comprueba julio: ¿son 18 mm menos que 2 por 22?
Pista 2
Amplitud de 18 grados y verano árido: ya tienes sequía estival (mediterráneo) y continentalidad (interior). Piensa qué parte de la Península está lejos del mar y rodeada de cordilleras, y qué factores explican allí los inviernos fríos y los veranos secos.
Solución
Régimen térmico: la media anual, 12,5 °C, es templada, pero la amplitud térmica es de 18 grados (22 menos 4), un valor alto que delata continentalidad: inviernos fríos, con heladas probables en enero, y veranos calurosos. Régimen pluviométrico: 440 mm es una precipitación moderada-escasa, con dos máximos suaves en otoño y primavera y un mínimo estival muy marcado. Aplicando la regla de Gaussen, julio y agosto son áridos, porque 15-20 mm quedan muy por debajo del doble de la temperatura (2 por 22 son 44). Hay, por tanto, sequía estival. Clasificación: sequía estival más amplitud térmica alta es un clima mediterráneo continentalizado o de interior. Localización: es el clima de la Meseta, por ejemplo de la cuenca del Duero o del interior de la submeseta sur; los datos no permiten afirmar una ciudad concreta, pero sí ese área. Factores: la lejanía del mar y las cordilleras periféricas, que frenan la influencia marina y provocan la continentalidad; el anticiclón de las Azores, que en verano se instala sobre la Península y bloquea las borrascas atlánticas (de ahí la sequía estival); y el frente polar, cuyas borrascas de otoño y primavera explican los máximos de esas estaciones. Consecuencias: vegetación mediterránea adaptada a la sequía (encina), agricultura de secano cerealista con regadío solo en las vegas, y riesgo de sequía y de heladas. Fíjate en que la respuesta entera se apoya en dos cifras del propio gráfico: sin la amplitud y sin los meses áridos, el nombre del clima sería una etiqueta sin prueba.