Sócrates en el Critón: reconstruye el argumento PAU
Reconstruye las razones de Sócrates en el Critón con un caso original: distingue popularidad, justicia, represalia y el argumento de las Leyes.
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¿Sócrates decide según lo que opine la mayoría?
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No. En la deliberación del diálogo rechaza usar la reputación ante la mayoría como criterio suficiente y exige examinar la justicia de la acción.
¿El principio de no devolver injusticia demuestra por sí solo que huir sea injusto?
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No. Para concluir sobre la fuga hace falta además justificar que esa acción dañaría injustamente a las Leyes o rompería un acuerdo válido.
¿El argumento de las Leyes es una cita de un tribunal histórico?
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No. En el diálogo Sócrates imagina lo que dirían las Leyes personificadas. Es un recurso argumentativo del texto de Platón, no una transcripción judicial.
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En el Critón, el problema no consiste simplemente en elegir entre obedecer y escapar. El diálogo pregunta qué razones deberían decidir una acción cuando la presión, el miedo y la reputación empujan en una dirección. Un buen comentario reconstruye esa deliberación en vez de resumirla como «Sócrates siempre obedece cualquier orden».
La traducción del Critón conservada en el archivo del MIT permite leer la conversación y la intervención imaginada de las Leyes. Aquí no reproducimos un fragmento falso atribuido a Platón: los supuestos escolares que aparecen más abajo son ejercicios originales para examinar la estructura de las razones.
Identifica qué intenta convencer a Sócrates
Critón presenta motivos para favorecer la fuga: la pérdida del amigo, la imagen de quienes podrían haberlo ayudado, la posibilidad de vivir fuera de Atenas y las obligaciones familiares. Son razones diferentes; no conviene reducirlas todas a cobardía.
Sócrates pide someter la decisión a examen racional. La cuestión central pasa a ser si escapar sería justo. El peligro o el coste personal no sustituyen esa pregunta, aunque formen parte de la situación.
La distinción útil para comentar es entre un motivo psicológicamente poderoso y una justificación que el interlocutor considera válida. Sentir miedo explica por qué una opción atrae; no demuestra todavía que deba elegirse.
Reconstruye el principio antes de aplicarlo
En el pasaje central, Sócrates mantiene que no se debe cometer injusticia ni responder a una injusticia haciendo otra. El argumento rechaza que haber sido perjudicado convierta automáticamente en justa cualquier represalia.
No concluyas aún que toda fuga es injusta. El principio general solo daría esa conclusión si se añadiera que esta fuga constituye una injusticia. Esa premisa de aplicación necesita un argumento propio.
Esta separación es decisiva. Un comentario puede explicar correctamente un principio y, sin embargo, saltar de él a una conclusión concreta sin mostrar el puente. Señalar ese salto demuestra comprensión de la estructura y no solo memoria de una frase famosa.
Ejercicio A: daño recibido y represalia
Supuesto original: a Eva le borran sin permiso un trabajo compartido. Ella propone borrar todos los archivos de la otra persona para compensarlo. Su compañero responde que sufrir un perjuicio no convierte en justa una nueva acción perjudicial.
Reconstruye esa respuesta: primera premisa, no debe hacerse una injusticia; segunda, la represalia propuesta sería una injusticia; conclusión, no debería llevarse a cabo. Que el primer perjuicio existiera no elimina la segunda premisa.
La práctica no pretende equiparar un conflicto escolar con la condena de Sócrates. Sirve para aislar una forma de razonamiento. Tampoco implica que Eva deba renunciar a cualquier reparación: puede haber respuestas que no consistan en cometer otra injusticia.
Para discutir la conclusión, puedes cuestionar la descripción de la represalia o proponer una reparación distinta. Decir únicamente «Eva está enfadada» explica un estado emocional, pero no responde al argumento.
Qué aportan las Leyes personificadas
Sócrates imagina una intervención de las Leyes y de la comunidad política. Esa voz relaciona la fuga con el daño al orden jurídico y con un acuerdo que el ciudadano habría asumido al permanecer en la ciudad.
No confundas esta personificación con un acta histórica de un tribunal. Forma parte de la construcción argumentativa del diálogo. Sus razones deben reconstruirse, no aceptarse únicamente porque hablen unas Leyes en mayúscula.
La lectura plantea cuestiones sobre vínculo político, consentimiento y obligación. Explicar esas cuestiones no exige afirmar que todas las decisiones de una autoridad sean justas. La condena y la respuesta a la condena no son exactamente la misma pregunta.
Ejercicio B: distingue dos premisas añadidas
Un esquema de la aplicación puede expresarse así: la fuga dañaría injustamente el marco legal o rompería un acuerdo que debe cumplirse; no se debe cometer injusticia; por tanto, no corresponde escapar de ese modo.
La primera parte contiene afirmaciones discutibles que necesitan razones: por qué se considera daño injusto y por qué existiría un acuerdo válido. No basta con repetir el principio moral para demostrarlas.
Imagina que un alumno objeta: «Permanecer en un lugar no siempre significa consentir libremente todas sus reglas». Esa objeción apunta a la justificación del acuerdo. Es pertinente, pero no prueba por sí sola que Sócrates defendiera la represalia ni que el principio de no hacer injusticia sea falso.
Una buena respuesta distingue la reconstrucción del texto de su evaluación crítica. Primero explica la premisa que el argumento utiliza; después formula la objeción y muestra qué parte afecta.
Ejercicio C: popularidad y criterio de decisión
Supuesto original: un grupo asegura que una acción es correcta porque toda la clase la aplaude. Otra persona pregunta si hay razones suficientes para considerarla justa, aunque sea popular.
El contraste ayuda a entender por qué en el diálogo no se convierte el juicio de la mayoría en criterio definitivo. El número de partidarios y la calidad de una razón son cuestiones distintas.
Tampoco debes invertir el error y afirmar que una propuesta es falsa por ser mayoritaria. Puede ser correcta, pero necesita una justificación adecuada. El ejercicio enseña a no usar la popularidad como prueba suficiente, tanto a favor como en contra.
Pauta para un comentario breve y preciso
Presenta el problema como una decisión moral ante una condena y una propuesta de fuga. Explica el principio de no devolver injusticia y, a continuación, las razones que intentan aplicarlo al caso. Termina distinguiendo la fuerza del principio de las posibles objeciones a sus premisas políticas.
Evita atribuir al texto ejemplos contemporáneos que has inventado tú. Usa expresiones como «este supuesto permite comparar la estructura» para que el lector sepa dónde termina la fuente y empieza tu aplicación.
El pilar sobre Platón y Aristóteles ofrece un marco general. Este ejercicio tiene una intención más concreta: localizar premisas, detectar un salto inferencial y formular una objeción que responda realmente al argumento.
Preguntas frecuentes
¿Sócrates decide según lo que opine la mayoría?
No. En la deliberación del diálogo rechaza usar la reputación ante la mayoría como criterio suficiente y exige examinar la justicia de la acción.
¿El principio de no devolver injusticia demuestra por sí solo que huir sea injusto?
No. Para concluir sobre la fuga hace falta además justificar que esa acción dañaría injustamente a las Leyes o rompería un acuerdo válido.
¿El argumento de las Leyes es una cita de un tribunal histórico?
No. En el diálogo Sócrates imagina lo que dirían las Leyes personificadas. Es un recurso argumentativo del texto de Platón, no una transcripción judicial.
Distingue el principio moral del argumento sobre la fuga
Escribe el razonamiento en dos columnas: principio general y premisas que lo aplican al caso. Si una conclusión requiere una premisa que no has explicado, añádela o limita la conclusión. Puedes seguir con el curso de Historia de la Filosofía de Murcia y guardar esa premisa omitida en la libreta de errores.
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