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tema 03 de 03 · Latín II

Traducción con diccionario

Es la tarea que más pesa en la nota y la que arrastra a las otras dos, porque morfología y sintaxis salen del mismo texto. La buena noticia: se corrige por segmentos, así que cada trozo bien resuelto suma, y la única forma segura de sacar cero en uno es dejarlo en blanco.

Qué te va a pedir el examen

1 Antes del latín: la cabecera, las notas y la elección

Cada texto llega con ayudas que forman parte del examen. La cabecera en castellano te da el tema, los personajes y a menudo el sujeto: si dice que un general decide esconder los bagajes en los bosques, ya sabes quién hace qué antes de leer una palabra latina. Las notas resuelven las trampas: te avisan de que una forma es participio de un deponente, de que un relativo al inicio equivale a un demostrativo, o de que sunt mutati debe leerse mutati sunt. Es medio análisis regalado, y quien salta directo al latín lo desperdicia.

La elección del texto no se hace por el nombre del autor ni por la longitud, sino por lo que reconoces en las dos primeras frases. Frases cortas, coordinadas y verbos en perfecto de indicativo anuncian un texto transparente; ablativos absolutos, pasivas encadenadas y oraciones de infinitivo tras verbos de mando piden más construcción, aunque el vocabulario militar se repita mucho. Lee los dos completos, decide por comprensión, y una vez elegido no vuelvas atrás: las palabras que analices y la frase que desmontes serán las de ese texto.

2 El método: verbo primero, y por estructura

El latín no marca la función por el orden de las palabras, sino por los casos, así que traducir de izquierda a derecha no funciona. Segmenta el texto por puntos, puntos y coma y coordinantes (et, atque, -que, sed): cada segmento tendrá un verbo en forma personal o una construcción de participio. En cada segmento, busca el verbo y saca persona, número, tiempo, modo y voz. De ahí deduces el sujeto que esperas: tercera del singular, un sujeto singular; pasiva, un sujeto paciente y quizá un agente con a / ab. Y recuerda que el sujeto puede ir implícito en la desinencia, sobre todo cuando coincide con el de la frase anterior.

Después, encaja los casos: nominativo, quién hace o de quién se dice algo; acusativo sin preposición, complemento directo (con in, ad, per, dirección o lugar); genitivo, «de quién»; dativo, «a quién, para quién»; ablativo, circunstancia. Adventu Caesaris es «la llegada de César», no «César llegó»: el genitivo nunca es el sujeto. Antes de traducir el resto, aísla los ablativos absolutos y las oraciones de infinitivo, que tienen su propio sujeto y no se mezclan con la principal.

El último paso es reordenar al español, que también puntúa: ad hostium castra mane pervenit no es «al de los enemigos campamento por la mañana llegó», sino «llegó por la mañana al campamento de los enemigos». Sujeto, verbo, complementos. Y relee sin mirar el latín: si tu frase dice lo contrario de lo que cuenta la cabecera, o no significa nada, algo has invertido, casi siempre la voz: educuntur gladii es «son desenvainadas las espadas», no «desenvainan las espadas».

3 El diccionario: consulta con hipótesis

El diccionario no traduce por ti, y mal usado te hunde. Primera regla: busca por el enunciado, nunca por la forma del texto. Pervenit no aparece como tal; está en pervenio, -is, -ire, -veni, -ventum, y tienes que reconocer que pervenit viene de ahí. Lo mismo con los nombres: castris se busca en castra. Por eso el diccionario se abre con la palabra ya analizada morfológicamente, no antes.

Segunda: elige la acepción por el contexto, no la primera. Res significa «cosa, asunto, hecho, república, propiedad, situación»; en res praetoribus erat nota es «el asunto era conocido por los pretores», y en quibus rebus cognitis, «conocidas estas cosas». El diccionario te da la lista; tú decides con la cabecera delante, y sin dejar alternativas incompatibles entre paréntesis. Comprueba además el régimen: si un verbo rige ablativo y lo traduces como si rigiera acusativo, la función que después analices no cuadrará con tu propia traducción.

Tercera: no busques lo que ya deberías saber. Las palabras funcionales (et, cum, ut, sed, qui, is, in, ad, ab) y el vocabulario básico de la prosa histórica (castra, copiae, hostes, legio, bellum, urbs) hay que llevarlos de memoria, porque estructuran el texto y cada consulta cuesta minutos. El diccionario se reserva para las tres o cuatro palabras que de verdad no conoces. Y el apéndice gramatical está permitido: úsalo para confirmar un perfecto irregular o un deponente.

4 Cómo se puntúa: por segmentos, nunca en blanco

La traducción se corrige por unidades de sentido: se valora que reconozcas las estructuras, que el español sea correcto, que el léxico sea preciso y que el orden sea natural. Traducir bien la mitad cobra la mitad. Eso cambia la estrategia: un texto completo con dos errores de detalle puntúa más que medio texto perfecto y medio en blanco.

Por eso, cuando un segmento se resiste, no lo saltes. Si reconoces el verbo y el sujeto, la frase básica ya suma aunque falles un complemento; escribe una versión coherente y sigue. Lo que no suma nunca es el hueco. Y cuida la ortografía del español: tildes y nombres propios se penalizan, y es una pérdida absurda después de haber entendido el latín.

Para llevarte

Errores que restan

Autochequeo

Responde sin mirar arriba. Si fallas, mejor aquí que el día del examen: cada opción trae su porqué.

1. ¿Cómo se traduce adventu Caesaris?

2. Educuntur gladii. ¿Cuál es la traducción correcta?

3. Te encuentras pervenit y no recuerdas qué significa. ¿Por dónde lo buscas en el diccionario?

4. Res praetoribus erat nota. ¿Qué acepción de res eliges?

5. Hay un segmento del texto que no acabas de entender. ¿Qué haces?

La pregunta que decide si lo tienes

Traduce: His Caesar numerum obsidum, quem ante imperaverat, duplicavit eosque in continentem adduci iussit. (Cabecera: César exige a unos emisarios la entrega de rehenes antes de hacerse a la mar.)

Pista 1

Segmenta por el coordinante -que: hay dos verbos principales, duplicavit e iussit, y una relativa intercalada (quem ante imperaverat) cuyo antecedente es numerum. His es un dativo: piensa a quién se refiere según la cabecera.

Pista 2

Iussit es un verbo de mando: espera detrás una oración de infinitivo. Localiza el acusativo (eos) y el infinitivo (adduci, que es pasivo) y decide de quién es sujeto ese acusativo antes de traducir.

Solución

Primer segmento: Caesar es el sujeto de duplicavit («duplicó»); numerum obsidum es el complemento directo, con obsidum en genitivo, «el número de rehenes»; His, dativo, «a estos», es decir, a los emisarios de la cabecera; quem ante imperaverat es una relativa con antecedente numerum, «que antes había exigido». Segundo segmento: iussit rige una oración de infinitivo en la que eos es el sujeto en acusativo y adduci un infinitivo pasivo, «que ellos fueran llevados»; in continentem, «al continente». Reordenado al español: «César les duplicó el número de rehenes que antes había exigido, y ordenó que fueran llevados al continente». Fíjate en las tres decisiones que valen puntos: el genitivo obsidum no es sujeto ni complemento directo; el relativo quem va en acusativo por su función dentro de su oración, aunque su antecedente sea también acusativo; y eos no es complemento directo de iussit, sino sujeto de adduci, cuya voz pasiva hay que respetar. Ninguna de las tres es rara: son el pan de la prosa histórica, y todas salen del mismo método: verbo, sujeto, casos, construcciones aisladas y reorden final.

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