Historia de España
De Bayona a Cádiz: la crisis del Antiguo Régimen en la PAU
Bayona no es Cádiz, la Pepa no rigió siempre y Fernando VII tuvo tres etapas, no una. Autochequeo con distractores reales y repaso jugable.
Te pasa con este tema lo que no te pasa con la Guerra Civil o el franquismo: en veinticinco años cambian cinco veces las reglas del juego, y en tu cabeza todo se junta en una sopa de etiquetas —absolutistas, liberales, afrancesados, serviles— sin que sepas qué defendía cada una ni contra qué se definía. Sabes que hubo una Constitución en 1812 y que se llamaba “la Pepa”, pero si te preguntan si Bayona y Cádiz son lo mismo dudas, y si te piden por qué el liberalismo fracasa con el regreso de Fernando VII te quedas en “porque era absolutista”, que es cierto pero no explica nada.
La solución no es memorizar más fechas: es entender que este periodo tiene una bisagra clara, la Constitución de 1812, y que todo lo anterior se explica por lo que la hace posible y todo lo posterior por lo que intenta borrarla. Vamos con el método de siempre.
Qué te va a pedir el examen
- Sitúa y explica la crisis de 1808 —Motín de Aranjuez, abdicaciones de Bayona— como el detonante que deja a España sin rey legítimo reconocido por buena parte del país.
- Diferencia el Estatuto de Bayona de la Constitución de Cádiz: qué es cada uno, quién lo otorga y si reconoce o no la soberanía nacional.
- Explica el concepto de soberanía nacional del artículo 3 de la Constitución de 1812 y contra qué principio del Antiguo Régimen se define.
- Compara las etapas del reinado de Fernando VII desde 1814: qué cambia entre el Sexenio Absolutista, el Trienio Liberal y la Década Ominosa, y por qué cambia.
- Comenta un documento de la época —un artículo constitucional, un decreto, un manifiesto— situándolo en su contexto y relacionándolo con la corriente ideológica que lo produce.
1808: Bayona, una corona sin nación
Todo arranca en marzo de 1808 con el Motín de Aranjuez: el pueblo, azuzado por el rechazo al valido Manuel Godoy y a la alianza con Napoleón, fuerza la abdicación de Carlos IV en su hijo, que se convierte en Fernando VII. Napoleón, que tiene tropas propias ya dentro de España desde el año anterior con la excusa de invadir Portugal, aprovecha la disputa entre padre e hijo y convoca a los dos a Bayona. Allí, bajo presión, Carlos IV cede la corona a Napoleón y este se la entrega a su hermano José Bonaparte, que reina como José I.
Aquí está el primer punto que hay que fijar bien: José I no llega sin papeles. Le acompaña el Estatuto de Bayona (1808), una carta otorgada, es decir, un texto que un poder ya existente —Napoleón— concede desde arriba, sin que ninguna asamblea representativa la discuta ni la apruebe. Mantiene la monarquía, incorpora algunas reformas de corte ilustrado (supresión de aduanas interiores, reforma de la Hacienda, abolición de algunos privilegios señoriales) pero en ningún momento reconoce que el poder resida en la nación: sigue siendo el rey, ahora José I, quien concede derechos, no el pueblo quien los conquista. Es reforma desde arriba, no ruptura con el principio de autoridad del Antiguo Régimen. Por eso no es una constitución liberal en el sentido que sí tendrá la de Cádiz cuatro años después.
La guerra y el vacío de poder: de las Juntas a las Cortes
El 2 de mayo de 1808 Madrid se subleva contra la ocupación francesa y arranca la Guerra de la Independencia. La resistencia militar regular tarda en organizarse, pero España vive su primera gran victoria simbólica en julio de ese año en Bailén, la primera derrota de un ejército napoleónico en campo abierto, que anima al levantamiento general y obliga a Napoleón a intervenir en persona.
Lo importante para tu examen no es tanto la crónica militar como lo que ocurre en paralelo: con Fernando VII cautivo en Francia y José I impuesto por un ejército invasor, ninguno de los dos gobierna con legitimidad reconocida por la resistencia. Surgen entonces Juntas locales y provinciales que asumen el gobierno en nombre del rey ausente, y que en 1808 se coordinan en una Junta Central Suprema. Cuando esta se disuelve ante el avance francés, un Consejo de Regencia convoca elecciones a unas Cortes que se reúnen en 1810, primero en la Isla de León y después en la ciudad de Cádiz, la única gran plaza que las tropas francesas nunca llegan a tomar.
Aquí está el concepto que conviene entender bien: la soberanía nacional no nace de una teoría importada sin más de Francia, nace de una necesidad práctica. Si el rey no está y su hermano usurpador tampoco es aceptado, ¿quién gobierna con legitimidad? La respuesta de esas Cortes es que el poder reside en la nación representada, no en la persona del monarca. Es una idea que rompe con siglos de derecho divino de los reyes, y lo hace precisamente en el momento en que España resiste una invasión en su nombre.
La Constitución de 1812: qué rompe de verdad
Esas Cortes de Cádiz, reunidas en una sola cámara y con diputados de la Península y también de los territorios americanos, aprueban el 19 de marzo de 1812 —día de San José, de ahí el apodo popular de “la Pepa”— la primera Constitución española en sentido moderno. Su artículo 3 lo dice sin rodeos: “la soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a esta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales”. Compáralo con el Antiguo Régimen, donde la soberanía es del rey por derecho divino, y verás exactamente contra qué se está definiendo: no es un adorno retórico, es la negación explícita del principio sobre el que se sostenía la monarquía absoluta.
De ahí se derivan las demás piezas del texto: una monarquía moderada con división de poderes (las Cortes hacen las leyes, el rey ejecuta), sufragio masculino indirecto casi universal para elegir a esos diputados, libertad de imprenta con matices, supresión de señoríos jurisdiccionales, y ayuntamientos y diputaciones provinciales elegidos. No todo es ruptura: la Constitución declara la religión católica como la única de la nación, sin tolerancia de otros cultos, y mantiene una estructura social todavía muy jerárquica. Es un texto liberal, sí, pero conservador en lo religioso y nacido en plena guerra, no una democracia en el sentido de hoy.
Frente a los diputados que defienden este proyecto —los liberales, agrupados sobre todo en torno al llamado grupo doceañista— se sientan en las mismas Cortes los diputados absolutistas, a los que sus adversarios llaman despectivamente serviles por su fidelidad incondicional al rey y al orden antiguo; ellos preferían llamarse realistas. No hay que confundirlos con los afrancesados, que son un grupo distinto: españoles, muchos de ellos ilustrados, que aceptan o sirven al gobierno de José I, convencidos de que las reformas solo pueden llegar de la mano de una potencia extranjera con capacidad real de imponerlas. Un afrancesado puede compartir ideas con un liberal de Cádiz —ambos quieren reformar el país— pero uno lo hace colaborando con el rey impuesto por Napoleón y el otro luchando contra la ocupación en nombre de la soberanía nacional. Son proyectos distintos aunque coincidan en algún diagnóstico.
1814-1833: tres vueltas de tuerca
Cuando Napoleón devuelve el trono a Fernando VII por el Tratado de Valençay (1813) y este regresa a España en 1814, un grupo de diputados absolutistas le presenta el Manifiesto de los Persas, pidiéndole que restaure el poder absoluto. Fernando VII responde con el decreto de Valencia de mayo de 1814: deroga la Constitución de 1812 y toda la obra legislativa de Cádiz, y persigue a los liberales que la habían impulsado. Empieza así el Sexenio Absolutista (1814-1820), la primera de las tres etapas que conviene no mezclar entre sí.
La segunda llega con el pronunciamiento del teniente coronel Rafael del Riego en enero de 1820, en Las Cabezas de San Juan: obliga a Fernando VII a jurar de nuevo la Constitución de 1812 y abre el Trienio Liberal (1820-1823), en el que se reactiva la obra legislativa de Cádiz. Pero el proyecto no dura por causas internas de derrota electoral o de fracaso económico, sino por una intervención militar extranjera: en 1823, con el respaldo de la Santa Alianza reunida en el Congreso de Verona, un ejército francés, los Cien Mil Hijos de San Luis, invade España y restaura a Fernando VII como rey absoluto. Riego es ejecutado ese mismo año.
Se abre entonces la tercera etapa, la Década Ominosa (1823-1833): represión sistemática de los liberales —la ejecución de Mariana Pineda en 1831 es uno de los episodios más recordados— y un régimen absolutista que, hacia el final, se ve obligado a ceder en un punto clave: la Pragmática Sanción de 1830, que permite reinar a su hija Isabel al derogar la ley sálica. Fernando VII muere el 29 de septiembre de 1833. Con él se cierra el periodo: el pulso entre absolutistas y liberales no desaparece, pero cambia de escenario y de actores en lo que viene después.
Para llevarte
- El Estatuto de Bayona (1808) es una carta otorgada por Napoleón a través de José I: no reconoce la soberanía nacional y no es una constitución liberal.
- La soberanía nacional de la Constitución de 1812 nace de la necesidad de gobernar sin rey legítimo disponible durante la Guerra de la Independencia, no de una teoría abstracta.
- El artículo 3 de la Constitución de 1812 define la soberanía nacional exactamente frente a la soberanía real del Antiguo Régimen: es su negación explícita.
- La Constitución de 1812 solo estuvo en vigor de forma continuada dos años (1812-1814) y después durante el Trienio Liberal (1820-1823): nunca rigió el periodo entero.
- Fernando VII vive tres etapas alternas y opuestas: Sexenio Absolutista, Trienio Liberal y Década Ominosa. El orden y las causas de cada cambio son distintos.
- Liberales, absolutistas (serviles) y afrancesados son tres proyectos distintos: qué defienden y con quién colaboran no es intercambiable.
Repasa jugando
Para fijar los nombres y las fechas de este bloque contra reloj, prueba El rosco: entre sus definiciones reales están la C de Cortes de Cádiz, la N de Napoleón y la Guerra de la Independencia, y la P de pronunciamiento, el mecanismo que abre el Trienio Liberal. Como manda la casa, hay que decirlo con honestidad: no es una batería monográfica de este tema, sino la de toda la asignatura de Historia de España, así que te saldrán también preguntas de otras etapas mezcladas con las de este periodo.
Errores que restan
- Confundir el Estatuto de Bayona con la Constitución de Cádiz. Son dos textos de naturaleza opuesta: uno es una carta otorgada por un rey impuesto, sin soberanía nacional; el otro nace de una asamblea que se declara soberana. Llamar “constitución” al de Bayona sin matizarlo pierde el punto central del tema.
- Dar por hecho que la Constitución de 1812 se aplicó de forma continuada. Solo rigió dos periodos cortos, 1812-1814 y 1820-1823. Presentarla como si hubiera gobernado España durante décadas es un error de cronología que el corrector detecta enseguida.
- Mezclar las tres etapas del reinado de Fernando VII tras 1814. Sexenio Absolutista, Trienio Liberal y Década Ominosa tienen orden, causas y protagonistas distintos; invertir el orden o atribuir una reforma del Trienio al Sexenio anula la respuesta.
- Usar las etiquetas —liberal, absolutista, afrancesado, servil— sin poder decir qué defendía cada una. Nombrarlas no basta: el examen valora que expliques en qué se diferencian y, sobre todo, con quién colabora o contra quién lucha cada grupo.
Autochequeo
1. ¿Qué es el Estatuto de Bayona de 1808?
- a) La primera Constitución liberal española, aprobada por unas Cortes soberanas.
- b) Una carta otorgada por Napoleón a través de José I, sin reconocimiento de la soberanía nacional.
- c) El decreto con el que Fernando VII derogó la obra de Cádiz en 1814.
- d) El texto que puso fin al Trienio Liberal en 1823.
Respuesta correcta: b. Por qué: confundir Bayona con Cádiz es el error más frecuente del tema; la diferencia está en quién otorga el texto y si reconoce o no la soberanía nacional.
2. La Constitución de 1812 estuvo en vigor de forma continuada…
- a) Desde 1812 hasta la muerte de Fernando VII en 1833.
- b) Solo durante el Trienio Liberal, entre 1820 y 1823.
- c) Poco más de dos años, de 1812 a 1814, y después durante el Trienio Liberal, de 1820 a 1823.
- d) Nunca llegó a aplicarse en ningún territorio.
Respuesta correcta: c. Por qué: dar por hecho una aplicación continuada de la Pepa es el segundo error más habitual; en realidad rigió en dos periodos cortos y separados.
3. Ordena correctamente las tres etapas del reinado de Fernando VII desde 1814.
- a) Trienio Liberal, Sexenio Absolutista, Década Ominosa.
- b) Sexenio Absolutista, Trienio Liberal, Década Ominosa.
- c) Década Ominosa, Sexenio Absolutista, Trienio Liberal.
- d) Sexenio Absolutista, Década Ominosa, Trienio Liberal.
Respuesta correcta: b. Por qué: mezclar el orden de estas tres etapas es el error de cronología más común de todo el bloque 1808-1833.
4. ¿Qué diferencia a un afrancesado de un liberal doceañista de Cádiz?
- a) Son el mismo grupo, solo cambia el nombre según la región.
- b) El afrancesado colabora con José I y el gobierno impuesto por Napoleón; el liberal defiende la soberanía nacional y las Cortes de Cádiz frente a esa ocupación.
- c) El afrancesado defiende la Constitución de 1812 y el liberal el Estatuto de Bayona.
- d) No hay diferencia ideológica entre ambos, solo geográfica.
Respuesta correcta: b. Por qué: usar las etiquetas de este periodo sin saber qué defiende cada una es el error de fondo que el tema entero intenta evitar.
5. El artículo 3 de la Constitución de 1812, sobre la soberanía nacional, se define…
- a) Como sinónimo de sufragio universal para hombres y mujeres.
- b) Frente a la soberanía del rey del Antiguo Régimen: la ley deja de emanar del monarca y pasa a la nación representada en Cortes.
- c) Como el derecho exclusivo de los territorios americanos a legislar sin la Península.
- d) Como una concesión graciosa del rey, igual que en el Estatuto de Bayona.
Respuesta correcta: b. Por qué: memorizar “soberanía nacional” sin poder explicar contra qué principio se define dejaría el concepto bisagra del tema sin argumentar.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia real entre el Estatuto de Bayona y la Constitución de Cádiz?
El Estatuto de Bayona (1808) es una carta otorgada: la concede Napoleón a través de su hermano José I, sin que ninguna asamblea representativa la discuta, y no reconoce la soberanía nacional. La Constitución de Cádiz (1812) nace de unas Cortes que se declaran soberanas y aprueban el texto por sí mismas, con el principio de que el poder reside en la nación y no en el rey. Uno es reforma otorgada desde arriba por un poder impuesto por la fuerza; el otro es la primera ruptura constitucional española con el Antiguo Régimen. Puedes trabajar la cronología completa de este bloque en ejes cronológicos para estudiar Historia de España.
¿Por qué se llama “la Pepa” a la Constitución de 1812?
Porque se promulgó el 19 de marzo de 1812, festividad de San José, y el pueblo empezó a llamarla así de forma coloquial. El apodo es anecdótico, pero conviene no dejar que tape lo importante: es la primera Constitución española en sentido moderno, con soberanía nacional, división de poderes y una monarquía moderada, aprobada en plena Guerra de la Independencia por unas Cortes reunidas en Cádiz.
¿Qué pasó con la Constitución de 1812 cuando volvió Fernando VII?
En mayo de 1814, apoyado por un grupo de diputados absolutistas que le presentó el Manifiesto de los Persas, Fernando VII derogó por decreto la Constitución y toda la obra legislativa de las Cortes de Cádiz, y persiguió a los liberales que la habían impulsado. Ese es el inicio del Sexenio Absolutista. La Constitución solo volvió a regir seis años después, durante el Trienio Liberal (1820-1823), tras el pronunciamiento de Riego.
¿Por qué acaba el Trienio Liberal en 1823 si no hay una derrota interna de los liberales?
Porque la causa no es interna, es una intervención militar extranjera. La Santa Alianza, reunida en el Congreso de Verona, decide restaurar el absolutismo en España y envía un ejército francés, los Cien Mil Hijos de San Luis, que en 1823 devuelve a Fernando VII el poder absoluto. Empieza entonces la Década Ominosa, la tercera y última etapa de su reinado, marcada por la represión de los liberales hasta la muerte del rey en 1833. Si quieres ver cómo se pregunta este bloque completo en un examen real, tienes el detalle en cómo es el examen de Historia de España en la PAU 2027 y los temas con más frecuencia de aparición en temas que más caen en Historia de España en selectividad.
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