La democracia recién nacida tenía un enemigo silencioso: una inflación por encima del 25 %. La respuesta fue un pacto de todos.
En octubre de 1977, el Gobierno y todos los partidos parlamentarios firman los Pactos de la Moncloa: moderación salarial a cambio de reformas — un impuesto sobre la renta más justo (el IRPF llega en 1978), más gasto social y control de la inflación.
Más que un plan económico fueron una lección de método: el consenso. La misma forma de trabajar que un año después haría posible la Constitución.
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¿Qué buscaban los Pactos de la Moncloa?