Griego
Cómo aprobar Griego en la PAU
Preparar Griego para la PAU desde el alfabeto: declinaciones, verbos y una rutina de análisis y traducción apoyada en el léxico que más se repite.
Para aprobar Griego en la PAU no necesitas dominar toda la lengua de Homero: necesitas leer con soltura una traducción concreta y contestar unas preguntas de morfología, sintaxis, etimología y cultura. La ruta más segura es construirla por capas, desde el alfabeto hasta la traducción, apoyándote en el vocabulario que de verdad se repite en los textos de examen. Griego es una asignatura con pocos recursos online, así que aquí tienes el camino completo, ordenado y sin humo.
Qué te piden de verdad en el examen
Antes de estudiar conviene saber contra qué juegas. En casi todas las comunidades el examen de Griego se organiza en torno a un texto que hay que traducir con diccionario y unas preguntas asociadas. El reparto exacto de puntos y el número de apartados varían según la comunidad autónoma y la universidad que organiza la prueba, así que consulta siempre los criterios oficiales de tu territorio. Aun así, la estructura de fondo suele ser común:
- Traducción de un texto con ayuda del diccionario, normalmente de un autor o corpus acotado (con frecuencia prosa ática, tipo Jenofonte o Apolodoro, según la comunidad).
- Análisis morfológico y sintáctico de palabras o frases del texto.
- Etimología: helenismos y raíces griegas en el castellano y en el vocabulario científico.
- Cultura y literatura griegas: un tema del temario (mitología, historia, géneros literarios, instituciones).
La buena noticia: son frentes con reglas claras. El rival es la prueba, no tú, y la prueba se puede desmontar por capas. La mala: si dejas una capa a medias, las de arriba se tambalean. Por eso el orden importa tanto.
Capa 1: el alfabeto, primero y bien
Todo empieza aquí y mucha gente lo da por hecho antes de tiempo. Si dudas al leer una palabra, cada frase te cuesta el triple y el diccionario se vuelve inútil, porque no sabrás ni por dónde buscarla. Antes de avanzar, automatiza:
- Las 24 letras, mayúsculas y minúsculas, y su transcripción.
- Los espíritus (áspero y suave) y su efecto en la pronunciación y en la búsqueda.
- Los acentos (agudo, grave, circunflejo) y las iotas suscritas.
- Grupos y diptongos que se leen distinto de lo que parece.
Dedícale los primeros días a leer en voz alta hasta que no tropieces. No es tiempo perdido: es el suelo sobre el que se apoya todo lo demás. Un buen truco es copiar a mano frases cortas mientras las lees, para fijar la forma de cada letra.
Capa 2: las declinaciones, la columna vertebral
En griego, la función de cada palabra la marca su terminación, no el orden. Por eso reconocer el caso es lo que te permite entender quién hace qué en la frase. No hace falta recitar tablas de memoria como un loro, pero sí reconocer al vuelo:
- Las tres declinaciones y sus modelos más frecuentes.
- Los cinco casos (nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo) y su función básica: sujeto, complemento directo, complemento del nombre, complemento indirecto.
- El artículo, que es tu mejor pista: concuerda en género, número y caso y te delata la palabra que acompaña.
- Adjetivos y su concordancia.
La forma inteligente de estudiarlo no es memorizar tablas sueltas, sino asociar terminación con función viendo muchas frases. Al principio ve despacio, señalando el caso de cada palabra antes de traducir. Con repetición, el reconocimiento se automatiza y dejas de necesitar la tabla delante. Esa memoria de patrones se consolida mucho mejor con repaso espaciado que con un atracón la víspera.
Capa 3: el verbo, donde se juega la frase
El verbo griego asusta por su tamaño, pero en la práctica del examen se reduce a saber identificar unos cuantos rasgos. No traduces bien si no distingues el tiempo y la persona del verbo principal. Céntrate en reconocer:
- El presente e imperfecto de la voz activa y media.
- El aoristo, clave en la narración, y sus aumentos.
- El infinitivo y el participio, que en griego aparecen por todas partes y organizan la subordinación.
- Las personas y números por sus desinencias.
No intentes dominar todo el sistema verbal de golpe. Prioriza lo que más aparece en los textos de tu comunidad. Identificar bien el participio y el infinitivo, por ejemplo, resuelve buena parte de las frases largas. Para memorizar las desinencias sin desesperarte, van muy bien las técnicas de memorización por tandas cortas en lugar de sentarte a mirar una tabla enorme.
Capa 4: el léxico que más se repite
Aquí está el atajo honesto de esta asignatura. Aunque lleves diccionario, buscar cada palabra te come el tiempo y te hace perder el hilo de la frase. Los textos de examen, al venir de un corpus acotado, repiten muchísimo el mismo vocabulario básico: artículos, preposiciones, conjunciones, pronombres, verbos de “ser”, “decir”, “tener”, “hacer” y los sustantivos frecuentes (hombre, dios, ciudad, guerra, palabra).
Si te sabes de memoria las 300 o 400 palabras que más salen, traduces del tirón la mayor parte de la frase y reservas el diccionario para las dos o tres palabras raras de verdad. Esa es la diferencia entre terminar el texto con calma o quedarte a medias.
Cómo construir ese léxico:
- Haz tarjetas (flashcards) con las palabras más frecuentes: griego por delante, significado por detrás.
- Repásalas a diario en tandas de cinco o diez minutos, no en sesiones maratonianas.
- Prioriza las palabras gramaticales (preposiciones, conjunciones, partículas): son pocas y salen en todas las frases.
- Añade el vocabulario nuevo que te encuentres al traducir, para que tu lista crezca con los textos reales de tu comunidad.
Capa 5: la rutina de análisis y traducción
Con las capas anteriores en marcha, la traducción deja de ser adivinar y pasa a ser un método. Una rutina que funciona, frase a frase:
- Localiza el verbo principal: te dice la persona y el tiempo, y organiza la frase.
- Busca el sujeto en nominativo (o dedúcelo del verbo).
- Identifica los complementos por sus casos: acusativo para el directo, dativo para el indirecto, genitivo para el del nombre.
- Desenreda participios e infinitivos: suelen abrir subordinadas.
- Traduce en orden lógico del castellano, no palabra por palabra.
Traduce a diario, aunque sean tres o cuatro líneas. La traducción es una habilidad, y las habilidades se entrenan con repetición, no con teoría. Autocorrígete siempre con una traducción de referencia y anota tus fallos recurrentes. Este hábito de sesiones cortas y constantes lo tienes desarrollado en el plan de estudio realista para la PAU.
Etimología y cultura: puntos que no dependen del diccionario
Estas dos partes son las más “rentables” porque se planifican y no dependen de acertar una traducción difícil. La etimología (helenismos, raíces griegas en el vocabulario científico y común) se estudia con listas de raíces y prefijos; es memorización pura y se lleva bien con el repaso espaciado. La cultura y literatura (mitología, géneros, historia, instituciones) se prepara con esquemas por temas.
El temario concreto de cultura y las lecturas o autores de referencia los fija cada comunidad autónoma en su currículo, así que revisa la lista oficial de tu territorio antes de repartir horas. No estudies de más lo que no entra.
Un plan por capas, no todo a la vez
El error clásico en Griego es intentar traducir textos difíciles antes de tener el alfabeto y las declinaciones automatizados. Se avanza al revés: primero las bases, luego la práctica. Una forma sencilla de ordenarlo:
- Primera fase: alfabeto y lectura fluida, artículo y primera declinación.
- Segunda fase: las tres declinaciones, adjetivos y el presente e imperfecto del verbo.
- Tercera fase: aoristo, participio, infinitivo y el léxico frecuente en tarjetas.
- Cuarta fase: traducción diaria con método, etimología y cultura en paralelo.
- Recta final: textos completos cronometrados con diccionario, como el día real, para coger ritmo.
Sin promesas de nota: lo que este orden te da es no llegar a junio con lagunas en la base. Si quieres afinar el reparto de horas por semanas, mira cómo estudiar para la PAU.
Preguntas frecuentes
¿Puedo aprobar Griego empezando desde el alfabeto?
Sí, si respetas el orden de las capas y eres constante. Griego es acumulativo: el alfabeto sostiene las declinaciones, y estas sostienen la traducción. Empezar desde cero es viable siempre que no saltes etapas ni intentes traducir antes de reconocer casos y verbos.
¿Cuánto vocabulario necesito memorizar para la PAU?
No hay una cifra oficial única, pero manejar las 300 o 400 palabras más frecuentes cambia por completo la experiencia del examen: traduces la mayor parte del texto de memoria y reservas el diccionario para lo raro. Prioriza preposiciones, conjunciones, pronombres y verbos básicos, que salen en todas las frases.
¿Se puede usar diccionario en el examen de Griego?
En la mayoría de comunidades el texto se traduce con diccionario, pero el modelo concreto y las condiciones los fija cada comunidad autónoma y la universidad que organiza la prueba. Consulta siempre los criterios oficiales de tu territorio, porque el diccionario no sustituye al vocabulario memorizado: sirve para las palabras puntuales, no para leer la frase entera.
¿Qué autores o textos entran?
Depende de tu comunidad. Suele ser un corpus acotado de prosa ática, pero el autor de referencia y el temario de cultura los marca cada currículo autonómico. Revisa la lista oficial de tu territorio antes de decidir qué textos practicar.
¿Cómo reparto el tiempo entre traducción y teoría?
Depende de dónde pierdas puntos. Haz un examen de un modelo oficial de tu comunidad, mira si fallas más en traducción, en morfosintaxis o en cultura, y dedica más horas al frente más flojo. La mayor mejora está en tu punto débil, no en pulir lo que ya dominas.
Estamos construyendo la formación de redbachiller para preparar la PAU 2027, con Griego trabajado por capas desde el alfabeto y el léxico frecuente en tarjetas. Si quieres que te avisemos cuando tengamos material para tu PAU, déjanos tu email. Sin prisa y sin spam: solo cuando haya algo que de verdad te sirva.
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